LatamVibrante
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La verdadera desesperación del sistema político español.
El sanchismo, un régimen autoritario disfrazado de democracia, continúa sin frenos. El director de un periódico comprometido con la verdad y la libertad de expresión, Eduardo Inda, ha defendido en su discurso que los dos partidos principales, PSOE y PP, deben entenderse antes y después de las elecciones, independientemente del resultado obtenido. ¿Pero por qué no? La lógica sugiere que si no se entienden, la democracia se desangra.
El tacticismo sociológico que lleva a los líderes políticos a copyearse mutuamente, alimenta un escenario de continuidad en Moncloa, donde el hombre que "vino a reinar" como Fernando VII, con cadenas y sin límites, se mantiene en el poder. La prensa servil y una ciudadanía crédula permiten esta situación, y los partidos políticos siguen perjudicando la cohesión nacional.
Vox, que representa al "socialismo" de la derecha, busca nuevos nichos de penetración electoral, mientras que Génova, el socialista que nunca abandona al PSOE, busca "votos perdidos". ¿Qué tienen que ver con esto? ¿Qué sentido tiene seguir multiplicando fuerzas si no se busca la gobernabilidad de un sistema político que se está desmoronando?
En el aniversario del periodismo libre y comprometido con la verdad, se reivindicó una unidad que España necesita. Feijóo y Abascal, líderes de las formaciones condenadas al pacto, recordaron la importancia de la prensa libre e independiente para una democracia liberal. Pero ¿qué hay de eso si no se puede gobernar sin comprometer los principios fundamentales?
La verdad es que el sistema político español está en crisis. La autocracia se cuela en cada rincón, y la gente busca responsabilidades. Los partidos que han demostrado su utilidad deben ser sustituidos si se quiere avanzar hacia una democracia verdadera.
El sanchismo, un régimen autoritario disfrazado de democracia, continúa sin frenos. El director de un periódico comprometido con la verdad y la libertad de expresión, Eduardo Inda, ha defendido en su discurso que los dos partidos principales, PSOE y PP, deben entenderse antes y después de las elecciones, independientemente del resultado obtenido. ¿Pero por qué no? La lógica sugiere que si no se entienden, la democracia se desangra.
El tacticismo sociológico que lleva a los líderes políticos a copyearse mutuamente, alimenta un escenario de continuidad en Moncloa, donde el hombre que "vino a reinar" como Fernando VII, con cadenas y sin límites, se mantiene en el poder. La prensa servil y una ciudadanía crédula permiten esta situación, y los partidos políticos siguen perjudicando la cohesión nacional.
Vox, que representa al "socialismo" de la derecha, busca nuevos nichos de penetración electoral, mientras que Génova, el socialista que nunca abandona al PSOE, busca "votos perdidos". ¿Qué tienen que ver con esto? ¿Qué sentido tiene seguir multiplicando fuerzas si no se busca la gobernabilidad de un sistema político que se está desmoronando?
En el aniversario del periodismo libre y comprometido con la verdad, se reivindicó una unidad que España necesita. Feijóo y Abascal, líderes de las formaciones condenadas al pacto, recordaron la importancia de la prensa libre e independiente para una democracia liberal. Pero ¿qué hay de eso si no se puede gobernar sin comprometer los principios fundamentales?
La verdad es que el sistema político español está en crisis. La autocracia se cuela en cada rincón, y la gente busca responsabilidades. Los partidos que han demostrado su utilidad deben ser sustituidos si se quiere avanzar hacia una democracia verdadera.