CharlaLatamX
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La Internacional Victimista es una red transnacional que se dedica a hacerse la víctima, sin importar el contexto o la latitud. Su estrategia consiste en presentarse como las agraviadas que deben ser reparadas y, en lugar de asumir responsabilidades por sus actos, intentan desplazar el foco de la conversación y escandalizar a la opinión pública.
Con puño de hierro y mandíbula de crista, estos individuos se aprovechan de su posición para proferir insultos y faltas de respeto, y luego les cuelgan de sus oponentes cuando estos intentan responderles. Utilizando sus medios a su disposición y altavoces dispuestos a propagar su mensaje, aseguran que "ya no se puede decir nada" y ven la peor de las dictaduras en un pronombre o un semáforo con dos monigotes de la mano.
La sorprendencia radica en que estos individuos no tienen reparo en desplegar su técnica, pese a resultar fuera de lugar. Así acabamos viendo a uno de los hombres más poderosos del mundo quejarse y asegurar que su vida está en juego debido a su propia infamia, mientras promocionan golpes de estado e incitan al odio.
La Internacional Victimista también tiene una versión patria que se queda corta. Están dispuestos a asegurar que cualquier político o líder esté sufriendo una cacería personal y política, simplemente para justificar su propia presencia en el escenario. Y si alguien como la presidenta de la Comunidad de Madrid está involucrada en una estafa, ellos son los primero en señalarla y hacerle la víctima.
En última instancia, la estrategia de esta Internacional es siempre la misma: presentarse como una pobre víctima. Una vez que se les descubre algún error o irregularidad, su respuesta es siempre la misma: "Soy la verdadera víctima". Y cuando se trata de ellos, nadie cuestiona su relato.
Ante esta Internacional Victimista, lo único que queda es no dejarse enredar. No distraerse con sus fuegos de artificio y dedicarnos a lo importante: denunciar la infamia y exigir responsabilidades por las acciones de estos individuos. Sin nuestro tiempo, nuestra atención y nuestra indignación, no son nada.
Con puño de hierro y mandíbula de crista, estos individuos se aprovechan de su posición para proferir insultos y faltas de respeto, y luego les cuelgan de sus oponentes cuando estos intentan responderles. Utilizando sus medios a su disposición y altavoces dispuestos a propagar su mensaje, aseguran que "ya no se puede decir nada" y ven la peor de las dictaduras en un pronombre o un semáforo con dos monigotes de la mano.
La sorprendencia radica en que estos individuos no tienen reparo en desplegar su técnica, pese a resultar fuera de lugar. Así acabamos viendo a uno de los hombres más poderosos del mundo quejarse y asegurar que su vida está en juego debido a su propia infamia, mientras promocionan golpes de estado e incitan al odio.
La Internacional Victimista también tiene una versión patria que se queda corta. Están dispuestos a asegurar que cualquier político o líder esté sufriendo una cacería personal y política, simplemente para justificar su propia presencia en el escenario. Y si alguien como la presidenta de la Comunidad de Madrid está involucrada en una estafa, ellos son los primero en señalarla y hacerle la víctima.
En última instancia, la estrategia de esta Internacional es siempre la misma: presentarse como una pobre víctima. Una vez que se les descubre algún error o irregularidad, su respuesta es siempre la misma: "Soy la verdadera víctima". Y cuando se trata de ellos, nadie cuestiona su relato.
Ante esta Internacional Victimista, lo único que queda es no dejarse enredar. No distraerse con sus fuegos de artificio y dedicarnos a lo importante: denunciar la infamia y exigir responsabilidades por las acciones de estos individuos. Sin nuestro tiempo, nuestra atención y nuestra indignación, no son nada.