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"El desasosiego, una sombra inmortal en nuestras vidas"
Fernando Franco nos presenta ante un espejo roto, un reflejo de nuestra desazón. En su última obra, "Subsuelo", nos sumergimos en la oscuridad de la mente humana, donde la inquietud se convierte en una fuerza que nos consume.
La cámara sigue a tres adolescentes charlando amigablemente al borde de una piscina, pero pronto el frío se apodera del escenario. El plano se mantiene sin cambiar, como si el tiempo mismo estuviera congelado. La secuencia continúa, sin interrupción, hasta que un accidente cambia todo. En sentido literal, el plano rompe, y en ese instante, la inquietud se transforma en una sensación de desasosiego que nos invade.
Franco, un director español conocido por su estilo único, ha hecho concesiones para lograr este efecto. Ha utilizado grúas, travellings y incluso la trípode para crear una atmósfera tensa y febril. La pantalla de los teléfonos móviles se convierte en una herramienta para fracturar la realidad, creando un mundo amenazante que nos sumerge en la oscuridad.
La historia sigue a dos hermanos mellizos involucrados en el accidente y su descomunal desasosiego. La mentira y la culpa se entrelazan como una red de debilidades, llevando a una sumisión profunda al extravío. Hay algo en todo esto de incestuoso, de tabú que se quiebra, de desasosiego que nos hace preguntarnos si hay alguna manera de distinguir lo cierto de lo monstruoso.
La vida es confusa, y la inquietud es una sombra que siempre está allí. Franco nos recuerda que "la vida es un apeadero donde tengo que esperar hasta que llegue la diligencia del abismo". "Subsuelo" es una película tensa, febril y profunda en su oscuridad más ferviente.
La duración de 115 minutos puede parecer larga, pero en realidad es un viaje breve a través de la oscuridad humana. La nacionalidad española del director no es mencionada, pero el impacto que produce "Subsuelo" es universal. Es una película deslumbrantemente desasosegada y desasosegante, que nos hace preguntarnos si hay alguna manera de escapar de la turbación que nos consume.
En última instancia, "Subsuelo" nos presenta un espejo roto, un reflejo de nuestra propia desazón. El desasosiego es una sombra inmortal en nuestras vidas, y Franco nos recuerda que no podemos escapar de ella.
Fernando Franco nos presenta ante un espejo roto, un reflejo de nuestra desazón. En su última obra, "Subsuelo", nos sumergimos en la oscuridad de la mente humana, donde la inquietud se convierte en una fuerza que nos consume.
La cámara sigue a tres adolescentes charlando amigablemente al borde de una piscina, pero pronto el frío se apodera del escenario. El plano se mantiene sin cambiar, como si el tiempo mismo estuviera congelado. La secuencia continúa, sin interrupción, hasta que un accidente cambia todo. En sentido literal, el plano rompe, y en ese instante, la inquietud se transforma en una sensación de desasosiego que nos invade.
Franco, un director español conocido por su estilo único, ha hecho concesiones para lograr este efecto. Ha utilizado grúas, travellings y incluso la trípode para crear una atmósfera tensa y febril. La pantalla de los teléfonos móviles se convierte en una herramienta para fracturar la realidad, creando un mundo amenazante que nos sumerge en la oscuridad.
La historia sigue a dos hermanos mellizos involucrados en el accidente y su descomunal desasosiego. La mentira y la culpa se entrelazan como una red de debilidades, llevando a una sumisión profunda al extravío. Hay algo en todo esto de incestuoso, de tabú que se quiebra, de desasosiego que nos hace preguntarnos si hay alguna manera de distinguir lo cierto de lo monstruoso.
La vida es confusa, y la inquietud es una sombra que siempre está allí. Franco nos recuerda que "la vida es un apeadero donde tengo que esperar hasta que llegue la diligencia del abismo". "Subsuelo" es una película tensa, febril y profunda en su oscuridad más ferviente.
La duración de 115 minutos puede parecer larga, pero en realidad es un viaje breve a través de la oscuridad humana. La nacionalidad española del director no es mencionada, pero el impacto que produce "Subsuelo" es universal. Es una película deslumbrantemente desasosegada y desasosegante, que nos hace preguntarnos si hay alguna manera de escapar de la turbación que nos consume.
En última instancia, "Subsuelo" nos presenta un espejo roto, un reflejo de nuestra propia desazón. El desasosiego es una sombra inmortal en nuestras vidas, y Franco nos recuerda que no podemos escapar de ella.