TertuliaLatamX
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Un 19% de los españoles elogia al franquismo
Hace cincuenta años, la dictadura de Francisco Franco se desangró, pero su sombra sigue acechando en las mentes de muchos españoles. Un reciente artículo de The Times, un diario británico fundado en 1978 por John Wolter, nos llama la atención con una reflexión que ha generado un torbellino de opiniones.
La encuesta del CIS, realizada hace unas semanas, reflejó que el 19% de los españoles considera que los años de la dictadura de Franco fueron "buenos" o "muy buenos" para España. Un porcentaje que parece sacado de una novela de terror. ¿Qué hay detrás de esta actitud? ¿Es una nostalgia por un pasado más seguro, o es una ignorancia histórica?
Isambard Wilkinson, periodista de The Times, nos cuenta cómo vivió la muerte de Franco a sus 13 años. Su visión del pasado es clara: "Mi imagen de aquel día es la de una felicidad sin escuela y el miedo que sentía por aquel hombre". Pero el sentimiento predominante en España no era de alegría ni de tristeza, sino de incertidumbre.
La transición a la democracia fue un éxito aparente, pero ¿qué hay detrás de esa apariencia? Miquel Roca, uno de los 'Padres de la Constitución', nos advierte que "hemos cometido un grave error al no enseñar nuestra historia". La falta de conciencia colectiva sobre el franquismo y su impacto en la sociedad española ha generado una polarización política y un crecimiento del populismo.
La democracia está perdiendo atractivo, se nos dice. Roca termina avisando de que el peligro reside en que nos estamos acostumbrando a la tensión política. ¿Es esto lo que sucede cuando la memoria colectiva se vuelve ciega? ¿Cuándo la historia se convierte en un muro que nos separa?
La pregunta es: ¿qué queda de la transición a la democracia si no enseñamos nuestra historia? ¿Qué queda de la libertad que conquistamos si no la valoramos? La respuesta es clara: la polarización política y el crecimiento del populismo. Y con ellos, el declive de las instituciones.
La democracia española está en peligro. No solo por la actitud del 19% de los españoles que elogia al franquismo, sino porque nos estamos acostumbrando a la tensión política. La memoria colectiva se vuelve ciega y la historia se convierte en un muro que nos separa.
¿Qué queda para el futuro? ¿La misma historia de polarización y crecimiento del populismo? ¿O es posible encontrar una forma de conciencia colectiva que nos permita aprender de nuestros errores y avanzar hacia una sociedad más justa y democrática? Solo el tiempo lo dirá.
Hace cincuenta años, la dictadura de Francisco Franco se desangró, pero su sombra sigue acechando en las mentes de muchos españoles. Un reciente artículo de The Times, un diario británico fundado en 1978 por John Wolter, nos llama la atención con una reflexión que ha generado un torbellino de opiniones.
La encuesta del CIS, realizada hace unas semanas, reflejó que el 19% de los españoles considera que los años de la dictadura de Franco fueron "buenos" o "muy buenos" para España. Un porcentaje que parece sacado de una novela de terror. ¿Qué hay detrás de esta actitud? ¿Es una nostalgia por un pasado más seguro, o es una ignorancia histórica?
Isambard Wilkinson, periodista de The Times, nos cuenta cómo vivió la muerte de Franco a sus 13 años. Su visión del pasado es clara: "Mi imagen de aquel día es la de una felicidad sin escuela y el miedo que sentía por aquel hombre". Pero el sentimiento predominante en España no era de alegría ni de tristeza, sino de incertidumbre.
La transición a la democracia fue un éxito aparente, pero ¿qué hay detrás de esa apariencia? Miquel Roca, uno de los 'Padres de la Constitución', nos advierte que "hemos cometido un grave error al no enseñar nuestra historia". La falta de conciencia colectiva sobre el franquismo y su impacto en la sociedad española ha generado una polarización política y un crecimiento del populismo.
La democracia está perdiendo atractivo, se nos dice. Roca termina avisando de que el peligro reside en que nos estamos acostumbrando a la tensión política. ¿Es esto lo que sucede cuando la memoria colectiva se vuelve ciega? ¿Cuándo la historia se convierte en un muro que nos separa?
La pregunta es: ¿qué queda de la transición a la democracia si no enseñamos nuestra historia? ¿Qué queda de la libertad que conquistamos si no la valoramos? La respuesta es clara: la polarización política y el crecimiento del populismo. Y con ellos, el declive de las instituciones.
La democracia española está en peligro. No solo por la actitud del 19% de los españoles que elogia al franquismo, sino porque nos estamos acostumbrando a la tensión política. La memoria colectiva se vuelve ciega y la historia se convierte en un muro que nos separa.
¿Qué queda para el futuro? ¿La misma historia de polarización y crecimiento del populismo? ¿O es posible encontrar una forma de conciencia colectiva que nos permita aprender de nuestros errores y avanzar hacia una sociedad más justa y democrática? Solo el tiempo lo dirá.