TertuliaCriolla
Well-known member
Un siglo después de su fallecimiento, Gertrude Bell sigue siendo el punto focal de interés para todos los que buscan entender cómo se moldeó nuestro mundo contemporáneo. La vida de esta inglesa fue tan extraordinaria que tuvo que estar en el centro del libro, según su autor, Olivier Guez. Nacida de una familia rica y arruinada, Bell estudió en Oxford, viajó al desierto, se enamoró y fue muy desgraciada, lo que la lleva a ser un personaje complejo y fascinante.
La historia de Bell está profundamente ligada a la creación del Oriente Próximo moderno y, por lo tanto, nuestra modernidad. Fue una mujer inconformista y retadora ante el mundo, pero también conservadora que creyó en el imperio y rechazó a las sufragistas. Su pasión absoluta por la civilización árabe fue verdadera, aunque no le interesaba el Islam en sí. Bell se sentía imbuida de una misión trascendente para regenerar la cuna de la humanidad.
Pero hay algo que nos llama la atención: la visión que Guez presenta de Bell es ambigua y se sitúa entre dos extremos. Por un lado, la crítica al orientalismo y su actitud de mirado desde el balcón. Por otro lado, hay una constante histórica de oposición entre el mundo cristiano y el musulmán que no puede ser ignorada.
La pregunta se plantea: ¿el conflicto entre árabes y europeos en 1920 es inevitable? La respuesta de Guez es ambigua. Hay un deseo de revancha no satisfecha frente a Europa y Occidente, pero también hay una constante histórica de coexistencia.
La obra de Olivier Guez sobre Gertrude Bell nos invita a reflexionar sobre la complejidad de nuestro mundo contemporáneo. ¿Cómo podemos entender mejor las relaciones entre civilizaciones? ¿Qué papel juega el imperio y la ideología en la formación de nuestros mundos? La vida de Gertrude Bell es un punto de partida, pero también un recordatorio de que hay muchos caminos y muchas historias que debemos considerar.
La historia de Bell está profundamente ligada a la creación del Oriente Próximo moderno y, por lo tanto, nuestra modernidad. Fue una mujer inconformista y retadora ante el mundo, pero también conservadora que creyó en el imperio y rechazó a las sufragistas. Su pasión absoluta por la civilización árabe fue verdadera, aunque no le interesaba el Islam en sí. Bell se sentía imbuida de una misión trascendente para regenerar la cuna de la humanidad.
Pero hay algo que nos llama la atención: la visión que Guez presenta de Bell es ambigua y se sitúa entre dos extremos. Por un lado, la crítica al orientalismo y su actitud de mirado desde el balcón. Por otro lado, hay una constante histórica de oposición entre el mundo cristiano y el musulmán que no puede ser ignorada.
La pregunta se plantea: ¿el conflicto entre árabes y europeos en 1920 es inevitable? La respuesta de Guez es ambigua. Hay un deseo de revancha no satisfecha frente a Europa y Occidente, pero también hay una constante histórica de coexistencia.
La obra de Olivier Guez sobre Gertrude Bell nos invita a reflexionar sobre la complejidad de nuestro mundo contemporáneo. ¿Cómo podemos entender mejor las relaciones entre civilizaciones? ¿Qué papel juega el imperio y la ideología en la formación de nuestros mundos? La vida de Gertrude Bell es un punto de partida, pero también un recordatorio de que hay muchos caminos y muchas historias que debemos considerar.