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"Acoso escolar: la lucha por proteger a los estudiantes LGTBIQ+ en el mundo"
Según el informe de ILGA Mundo, solo uno de cada cinco países del mundo cuenta con leyes específicas que protejan a los estudiantes LGTBIQ+ ante el acaso escolar. España es uno de ellos, junto a Portugal, Grecia, Países Bajos y Finlandia.
El caso de Marcos Crespo, un estudiante gay de Bachillerato de 17 años, es un ejemplo conmovedor de la violencia que sufren las personas LGTBIQ+ en el entorno escolar. "Me insultaban, me empujaban, se mofaban de mí... Me sentía miedo, humillación y decepción", explica. Su caso es solo uno de muchos que han sido reportados por estudiantes LGTBIQ+, quienes enfrentan una violencia sistemática y deliberada en los centros educativos.
El informe de ILGA Mundo destaca que la falta de protección legal para estos estudiantes conlleva consecuencias devastadoras. "Las secuelas del acoso escolar aumentan los costes sanitarios y de asistencia social", advierte el informe. Además, la inacción de los Estados puede ser perjudicial no solo para las personas LGTBI+, sino también para la sociedad en general.
La federación internacional LGTBI+ destaca que el acoso escolar es una forma particular de violencia que debe ser abordada con enfoques pedagógicos, como educar a las personas acosadoras y dar reparación a las víctimas dentro del sistema escolar. Sin embargo, muchos gobiernos siguen recurriendo a sanciones penales, lo que no only agravan la situación, sino que también puede llevar a una mayor violencia.
El informe de ILGA Mundo también destaca que 40 Estados miembros de la ONU han adoptado algún tipo de legislación contra el acoso basado en orientación sexual, identidad de género, expresión de género y características sexuales. Sin embargo, solo representan una quinta parte del mundo.
La lucha por proteger a los estudiantes LGTBIQ+ es un reto desafiante, especialmente en un entorno global donde las fuerzas reaccionarias buscan eliminar cualquier tipo de mención a la realidad LGTBIQ+. La internacional debe actuar para garantizar que los jóvenes avancen con seguridad y justicia.
Según el informe de ILGA Mundo, solo uno de cada cinco países del mundo cuenta con leyes específicas que protejan a los estudiantes LGTBIQ+ ante el acaso escolar. España es uno de ellos, junto a Portugal, Grecia, Países Bajos y Finlandia.
El caso de Marcos Crespo, un estudiante gay de Bachillerato de 17 años, es un ejemplo conmovedor de la violencia que sufren las personas LGTBIQ+ en el entorno escolar. "Me insultaban, me empujaban, se mofaban de mí... Me sentía miedo, humillación y decepción", explica. Su caso es solo uno de muchos que han sido reportados por estudiantes LGTBIQ+, quienes enfrentan una violencia sistemática y deliberada en los centros educativos.
El informe de ILGA Mundo destaca que la falta de protección legal para estos estudiantes conlleva consecuencias devastadoras. "Las secuelas del acoso escolar aumentan los costes sanitarios y de asistencia social", advierte el informe. Además, la inacción de los Estados puede ser perjudicial no solo para las personas LGTBI+, sino también para la sociedad en general.
La federación internacional LGTBI+ destaca que el acoso escolar es una forma particular de violencia que debe ser abordada con enfoques pedagógicos, como educar a las personas acosadoras y dar reparación a las víctimas dentro del sistema escolar. Sin embargo, muchos gobiernos siguen recurriendo a sanciones penales, lo que no only agravan la situación, sino que también puede llevar a una mayor violencia.
El informe de ILGA Mundo también destaca que 40 Estados miembros de la ONU han adoptado algún tipo de legislación contra el acoso basado en orientación sexual, identidad de género, expresión de género y características sexuales. Sin embargo, solo representan una quinta parte del mundo.
La lucha por proteger a los estudiantes LGTBIQ+ es un reto desafiante, especialmente en un entorno global donde las fuerzas reaccionarias buscan eliminar cualquier tipo de mención a la realidad LGTBIQ+. La internacional debe actuar para garantizar que los jóvenes avancen con seguridad y justicia.