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El Ayuntamiento de Barcelona está planteando ocho cámaras con lector de matrículas para controlar el tráfico en las calles circundantes al Camp Nou, pero vecinos de la zona cuestionan su eficacia. Las cámaras serán instaladas en 2026 y tendrán como objetivo multar a los no residentes que circulen por siete calles cercanas al estadio durante partidos de fútbol.
El problema es que muchas asociaciones de vecinos consideran que las cámaras no son suficientes para controlar el tráfico. Andrés Quílez, presidente de la Asociación de Vecinos de Sant Ramon, afirma que "no hay cámaras previstas en nuestra zona" y que no serían útiles para el barrio, ya que es un punto de entrada a la ciudad.
La entidad sugiere que se garantice la circulación por Doctor Marañón y la avenida de Xile para los habitantes durante los días de fútbol. "Si el ayuntamiento nos obliga a dejar un carril de servicio cuando montamos la fiesta del barrio, también el Barça debería hacerlo para que los vecinos entren en su barrio", argumenta Quílez.
La asociación de vecinos discute la ruta planificada para que estacionen los autocares de espectadores. "Pararán en la calle Martí Franquesa, desencocharán, pasearán luego 50 autocares vacíos y recorrerán el barrio para traerlos al Miniestadi a aparcarlos", ha augurado Quílez.
Los vecinos consideran que las restricciones previstas a la circulación en las inmediaciones del Camp Nou perjudican su movilidad. "Vinieron por el fútbol y nos robaron el barrio", dice un cartel de protesta. Por 90 minutos de fútbol, horas de bloqueo en el barrio, o "Los días de fútbol también queremos cenar en casa".
El problema es que los aficionados aclaran que se espera que los autocares estacionen en Martí Franquesa, pero eso les costaría dos kilómetros y pico llegar a casa en un día normal.
El problema es que muchas asociaciones de vecinos consideran que las cámaras no son suficientes para controlar el tráfico. Andrés Quílez, presidente de la Asociación de Vecinos de Sant Ramon, afirma que "no hay cámaras previstas en nuestra zona" y que no serían útiles para el barrio, ya que es un punto de entrada a la ciudad.
La entidad sugiere que se garantice la circulación por Doctor Marañón y la avenida de Xile para los habitantes durante los días de fútbol. "Si el ayuntamiento nos obliga a dejar un carril de servicio cuando montamos la fiesta del barrio, también el Barça debería hacerlo para que los vecinos entren en su barrio", argumenta Quílez.
La asociación de vecinos discute la ruta planificada para que estacionen los autocares de espectadores. "Pararán en la calle Martí Franquesa, desencocharán, pasearán luego 50 autocares vacíos y recorrerán el barrio para traerlos al Miniestadi a aparcarlos", ha augurado Quílez.
Los vecinos consideran que las restricciones previstas a la circulación en las inmediaciones del Camp Nou perjudican su movilidad. "Vinieron por el fútbol y nos robaron el barrio", dice un cartel de protesta. Por 90 minutos de fútbol, horas de bloqueo en el barrio, o "Los días de fútbol también queremos cenar en casa".
El problema es que los aficionados aclaran que se espera que los autocares estacionen en Martí Franquesa, pero eso les costaría dos kilómetros y pico llegar a casa en un día normal.