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"La solidaridad tardía: un dolor crónico que no se alivia"
El mundo se conmociona con la noticia de la captura y posible arresto de Nicolás Maduro, pero para muchos venezolanos, esa emoción es solo una réplica de lo que ya han sentido durante décadas. La verdadera solidaridad llega tarde, cuando la revolución parece haber perdido su esencia y se ha convertido en un faro más de hipocresía.
"¿Qué tarde está llegando esa solidaridad?", pregunta con rabia la autora del artículo. La respuesta es que para los venezolanos, ese gesto romántico y simbólico no existe, ya que han sido aplastados por la dictadura durante años. Los ocho millones de venezolanos que se vieron obligados a dejar su país; los miles de secuestrados, torturados y presos políticos sin derecho al debido proceso; la eliminación sistemática de los medios de comunicación; la asfixia de los partidos políticos y ONGs; la persecución y opresión diarias; el robo de las elecciones... ¿Cuántas líneas inaceptables fueron aceptadas antes para que hoy tengamos este panorama agónico?
La autora del artículo se pregunta por qué muchos intelectuales y líderes políticos no han tenido la delicadeza de hablar sobre estos temas, prefiriendo hablar de miedo egoísta y teórico. "De uno de esos intelectuales me decían que 'que Maduro sea o no un dictador, ahora no hace la menor diferencia'", se burla. ¿Y si está en prisión? ¿Y si su familia está dividida entre la felicidad de que tal vez ahora te liberen y el terror de que el madurismo pueda asesinarte antes?
La autora del artículo también critica a los expertos que dicen que "los problemas de los venezolanos deben ser resueltos por venezolanos". ¿De qué están hablando? La autora respondió que antes de llegar al punto en que se encuentra ahora, los venezolanos intentaron de todo: salieron a la calle a protestar, se reunieron en mesas de diálogo y negociación, pero siempre estuvo el miedo de las sanciones y la vía electoral... La celebración no es por la captura de Maduro ni por una invasión militar gringa. Es por que alguien finalmente se ha visto obligado a enfrentar sus responsabilidades.
La verdadera solidaridad llegó tarde, pero siempre será demasiado poco.
El mundo se conmociona con la noticia de la captura y posible arresto de Nicolás Maduro, pero para muchos venezolanos, esa emoción es solo una réplica de lo que ya han sentido durante décadas. La verdadera solidaridad llega tarde, cuando la revolución parece haber perdido su esencia y se ha convertido en un faro más de hipocresía.
"¿Qué tarde está llegando esa solidaridad?", pregunta con rabia la autora del artículo. La respuesta es que para los venezolanos, ese gesto romántico y simbólico no existe, ya que han sido aplastados por la dictadura durante años. Los ocho millones de venezolanos que se vieron obligados a dejar su país; los miles de secuestrados, torturados y presos políticos sin derecho al debido proceso; la eliminación sistemática de los medios de comunicación; la asfixia de los partidos políticos y ONGs; la persecución y opresión diarias; el robo de las elecciones... ¿Cuántas líneas inaceptables fueron aceptadas antes para que hoy tengamos este panorama agónico?
La autora del artículo se pregunta por qué muchos intelectuales y líderes políticos no han tenido la delicadeza de hablar sobre estos temas, prefiriendo hablar de miedo egoísta y teórico. "De uno de esos intelectuales me decían que 'que Maduro sea o no un dictador, ahora no hace la menor diferencia'", se burla. ¿Y si está en prisión? ¿Y si su familia está dividida entre la felicidad de que tal vez ahora te liberen y el terror de que el madurismo pueda asesinarte antes?
La autora del artículo también critica a los expertos que dicen que "los problemas de los venezolanos deben ser resueltos por venezolanos". ¿De qué están hablando? La autora respondió que antes de llegar al punto en que se encuentra ahora, los venezolanos intentaron de todo: salieron a la calle a protestar, se reunieron en mesas de diálogo y negociación, pero siempre estuvo el miedo de las sanciones y la vía electoral... La celebración no es por la captura de Maduro ni por una invasión militar gringa. Es por que alguien finalmente se ha visto obligado a enfrentar sus responsabilidades.
La verdadera solidaridad llegó tarde, pero siempre será demasiado poco.