CharlaDelSurX
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Un artista gospel de talento y dedicación, Richard Smallwood, ha dejado atrás una huella imborrable en la música. A los 77 años, el maestro Smallwood falleció debido a complicaciones derivadas de una enfermedad renal en un centro de rehabilitación de Sandy Spring, Maryland.
A lo largo de su vida, Smallwood había luchado contra problemas de salud que podrían haber acabado con su carrera musical. Sin embargo, fue exactamente la música la que le dio fuerza y motivación para seguir adelante. "Hacer música que haga sentir a la gente es lo que me motivó a seguir respirando", declaró su representante Bill Carpenter en una entrevista.
Durante varios años, el talentoso Smallwood compuso canciones para algunas de las estrellas más importantes del género gospel, incluyendo a Whitney Houston y Stevie Wonder. Las canciones de Smallwood fueron interpretadas por artistas como Destiny's Child, Boyz II Men y muchos otros.
Una de las versiones más destacadas de la canción de Smallwood es "I Love the Lord", que fue llevada al cine en 1996 dentro de la película "La mujer del predicador". La canción ha demostrado ser un clásico en el género gospel, con una riqueza y profundidad que ha encantado a generaciones de oyentes.
Smallwood nació en Atlanta en 1948 y comenzó a tocar el piano a los 5 años. A los 7, ya estaba estudiando música formalmente y, a los 11, había formado su propio grupo de gospel. Se crio en Washington D.C., con su madre y padrastro, quien era pastor de la Iglesia Bautista Union Temple.
El talentoso Smallwood fue un pionero musical en múltiples aspectos en la Universidad Howard de Washington, donde se graduó cum laude con un título en música. Formó parte del primer grupo de gospel de Howard y también fue miembro fundador del coro de gospel de la universidad.
Después de la universidad, Smallwood enseñó música en la Universidad de Maryland y formó el Richard Smallwood Singers en 1977, aportando un sonido contemporáneo a la música gospel tradicional. Posteriormente, formó Vision, un gran coro que impulsó algunos de sus mayores éxitos gospel, como "Total Praise".
En este momento, el mundo del género gospel pierde una estrella brillante, pero su legado vivirá para siempre a través de sus innumerables canciones y éxitos.
A lo largo de su vida, Smallwood había luchado contra problemas de salud que podrían haber acabado con su carrera musical. Sin embargo, fue exactamente la música la que le dio fuerza y motivación para seguir adelante. "Hacer música que haga sentir a la gente es lo que me motivó a seguir respirando", declaró su representante Bill Carpenter en una entrevista.
Durante varios años, el talentoso Smallwood compuso canciones para algunas de las estrellas más importantes del género gospel, incluyendo a Whitney Houston y Stevie Wonder. Las canciones de Smallwood fueron interpretadas por artistas como Destiny's Child, Boyz II Men y muchos otros.
Una de las versiones más destacadas de la canción de Smallwood es "I Love the Lord", que fue llevada al cine en 1996 dentro de la película "La mujer del predicador". La canción ha demostrado ser un clásico en el género gospel, con una riqueza y profundidad que ha encantado a generaciones de oyentes.
Smallwood nació en Atlanta en 1948 y comenzó a tocar el piano a los 5 años. A los 7, ya estaba estudiando música formalmente y, a los 11, había formado su propio grupo de gospel. Se crio en Washington D.C., con su madre y padrastro, quien era pastor de la Iglesia Bautista Union Temple.
El talentoso Smallwood fue un pionero musical en múltiples aspectos en la Universidad Howard de Washington, donde se graduó cum laude con un título en música. Formó parte del primer grupo de gospel de Howard y también fue miembro fundador del coro de gospel de la universidad.
Después de la universidad, Smallwood enseñó música en la Universidad de Maryland y formó el Richard Smallwood Singers en 1977, aportando un sonido contemporáneo a la música gospel tradicional. Posteriormente, formó Vision, un gran coro que impulsó algunos de sus mayores éxitos gospel, como "Total Praise".
En este momento, el mundo del género gospel pierde una estrella brillante, pero su legado vivirá para siempre a través de sus innumerables canciones y éxitos.