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Una semana después del anuncio del presidente Nicolás Maduro de la excarcelación de 13 presos políticos, la situación sigue siendo desesperante. Familias de reclusos permanecen esperando en las puertas de las cárceles, sin saber si sus seres queridos serán liberados o no.
La cifra es alarmante: según la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, hay 1.011 presos políticos y solo se ha producido una excarcelación en este período de un millar de días. El Foro Penal confirma que 863 detenidos son por motivos políticos y 86 de ellos tienen nacionalidad extranjera o doble nacionalidad.
La situación es peor aún cuando hablamos con la directora de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, Carolina Jiménez. "Estamos hablando de menos del 1% del total", admite sobre las excarcelaciones, mientras que el aparato represivo sigue intacto.
Los grupos armados irregulares siguen operando y los mandos principales de la represión no han sido desmantelados. Además, la detención de periodistas y trabajadores de la prensa sigue siendo una realidad. 14 periodistas fueron detenidos el 5 de enero mientras cubrían la instalación de la Asamblea Nacional, y dos corresponsales extranjeros fueron retenidos durante más de diez horas.
La liberación de presos políticos sigue siendo marginal, afirman Carolina Jiménez y Rafael Uzcátegui, histórico activista de derechos humanos. "No hay una ruta definida hacia la transición democrática", advierte Uzcátegui. "Se anuncian inversiones, se habla de recuperación económica, pero la liberación de presos políticos sigue siendo marginal".
En medio de esta situación desesperante, las familias de los reclusos siguen esperando, sin saber si sus seres queridos serán liberados o no. La espera se ha convertido en una vigilia interminable, cargada de incertidumbre y frustración.
La cifra es alarmante: según la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, hay 1.011 presos políticos y solo se ha producido una excarcelación en este período de un millar de días. El Foro Penal confirma que 863 detenidos son por motivos políticos y 86 de ellos tienen nacionalidad extranjera o doble nacionalidad.
La situación es peor aún cuando hablamos con la directora de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, Carolina Jiménez. "Estamos hablando de menos del 1% del total", admite sobre las excarcelaciones, mientras que el aparato represivo sigue intacto.
Los grupos armados irregulares siguen operando y los mandos principales de la represión no han sido desmantelados. Además, la detención de periodistas y trabajadores de la prensa sigue siendo una realidad. 14 periodistas fueron detenidos el 5 de enero mientras cubrían la instalación de la Asamblea Nacional, y dos corresponsales extranjeros fueron retenidos durante más de diez horas.
La liberación de presos políticos sigue siendo marginal, afirman Carolina Jiménez y Rafael Uzcátegui, histórico activista de derechos humanos. "No hay una ruta definida hacia la transición democrática", advierte Uzcátegui. "Se anuncian inversiones, se habla de recuperación económica, pero la liberación de presos políticos sigue siendo marginal".
En medio de esta situación desesperante, las familias de los reclusos siguen esperando, sin saber si sus seres queridos serán liberados o no. La espera se ha convertido en una vigilia interminable, cargada de incertidumbre y frustración.