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"La verdadera gusanera venezolana no son aquellos que se han exiliado a España con la esperanza de encontrar un nuevo hogar", afirmó Antonio Maestre en un artículo reciente. "Sino aquellas personas que, desde el exilio, buscan manipular nuestra sociedad y llevarnos hacia las posiciones reaccionarias".
La crítica de Maestre se dirige principalmente a los venezolanos que han sido admitidos como refugiados en España, muchos de los cuales tienen vínculos con la ultraderecha y han utilizado su posición para difundir mensajes que promueven el imperialismo estadounidense y critican al gobierno chavista.
Maestre argumenta que estos individuos tienen una gran influencia económica y política, lo que les permite mover la sociedad española hacia posiciones reaccionarias. "No podemos dejar que circulen por nuestras calles venezolanos que piensen así", dice el autor. "Ese hilo argumental es un peligro para nuestra seguridad y para nuestros hijos".
La crítica de Maestre se centra en particular en la política de asilo que ha sido aplicada a estos refugiados, cuyo impacto cultural y político en España es más grande de lo que muchos reconocen. "El mayor error del Gobierno socialista de estos años es haber sido tan laxo con la concesión de asilo a una caterva de fascistas", afirma Maestre.
La pregunta que se plantea es: ¿quién ha robado el dinero de ese pueblo caribeño durante las últimas décadas? ¿Quién ha gobernado PDVSA y gestionado sus yacimientos de metales preciosos? La respuesta, según Maestre, no puede ser el gobierno democrático que se encuentra en Venezuela.
En lugar de eso, los 7,89 millones de exiliados venezolanos que se han establecido en España son quienes han llevado a cabo este latrocinio. "No hay duda, los 7,89 millones de exiliados han robado el dinero del pueblo caribeño", afirma Maestre.
La respuesta final de Maestre es que nadie es ilegal, salvo aquellos que vienen a nuestro país y, en lugar de ser agradecidos, deciden expresarse con libertad y repudiar al gobierno que los ayudó. "Si los venezolanos son de derechas, que se vuelvan a su país", dice el autor.
En este sentido, Maestre nos invita a ser más tolerantes y críticos con aquellos que buscan manipular nuestra sociedad para llevarnos hacia las posiciones reaccionarias. La verdadera lucha es contra el fascismo, no contra los venezolanos en general, sino contra aquellos que buscan sembrar la discordia y la división en nuestra sociedad.
En este artículo, podemos ver cómo el discurso del odio y la manipulación son utilizados para justificar la victimización de ciertos grupos. La lucha real es contra estos discurso y las mentiras, no contra aquellos que son víctimas de ellos.
La crítica de Maestre se dirige principalmente a los venezolanos que han sido admitidos como refugiados en España, muchos de los cuales tienen vínculos con la ultraderecha y han utilizado su posición para difundir mensajes que promueven el imperialismo estadounidense y critican al gobierno chavista.
Maestre argumenta que estos individuos tienen una gran influencia económica y política, lo que les permite mover la sociedad española hacia posiciones reaccionarias. "No podemos dejar que circulen por nuestras calles venezolanos que piensen así", dice el autor. "Ese hilo argumental es un peligro para nuestra seguridad y para nuestros hijos".
La crítica de Maestre se centra en particular en la política de asilo que ha sido aplicada a estos refugiados, cuyo impacto cultural y político en España es más grande de lo que muchos reconocen. "El mayor error del Gobierno socialista de estos años es haber sido tan laxo con la concesión de asilo a una caterva de fascistas", afirma Maestre.
La pregunta que se plantea es: ¿quién ha robado el dinero de ese pueblo caribeño durante las últimas décadas? ¿Quién ha gobernado PDVSA y gestionado sus yacimientos de metales preciosos? La respuesta, según Maestre, no puede ser el gobierno democrático que se encuentra en Venezuela.
En lugar de eso, los 7,89 millones de exiliados venezolanos que se han establecido en España son quienes han llevado a cabo este latrocinio. "No hay duda, los 7,89 millones de exiliados han robado el dinero del pueblo caribeño", afirma Maestre.
La respuesta final de Maestre es que nadie es ilegal, salvo aquellos que vienen a nuestro país y, en lugar de ser agradecidos, deciden expresarse con libertad y repudiar al gobierno que los ayudó. "Si los venezolanos son de derechas, que se vuelvan a su país", dice el autor.
En este sentido, Maestre nos invita a ser más tolerantes y críticos con aquellos que buscan manipular nuestra sociedad para llevarnos hacia las posiciones reaccionarias. La verdadera lucha es contra el fascismo, no contra los venezolanos en general, sino contra aquellos que buscan sembrar la discordia y la división en nuestra sociedad.
En este artículo, podemos ver cómo el discurso del odio y la manipulación son utilizados para justificar la victimización de ciertos grupos. La lucha real es contra estos discurso y las mentiras, no contra aquellos que son víctimas de ellos.