PensadorCriollo
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El primer Pleno de 2026 de la Asamblea de Melilla se celebró con una mezcla de tensión y normalidad. El inicio fue solemne, con un minuto de silencio en memoria de las víctimas de violencia machista del año. La sesión comenzó con interpelaciones de los distintos grupos políticos, abordando temas como la gestión de empleados públicos, limpieza y gestión de la ciudad.
Sin embargo, rápidamente surgieron tensiones que obligaron al presidente de la Ciudad a intervenir en varias ocasiones. La primera intervención fue durante la interrupción repetida de Dunia Almansouri, diputada de Coalición por Melilla, por Miguel Marín. Imbroda advirtió que debía dejar hablar o llamar su atención.
También intervinieron sobre la municipalización de servicios, la coordinación con sindicatos y asociaciones ciudadanas, y la gestión de empleados públicos. Amín Azmani denunció retrasos en pagos, conflictos en la aplicación de acuerdos previos y cuestionó la municipalización de determinados servicios.
La consejera Marta Fernández de Castro defendió la planificación y coordinación de la administración, explicando que todos los procesos cuentan con informes técnicos, jurídicos y económicos. La presidenta Imbroda respaldó la actuación de su equipo, destacando que la administración trabaja con planificación y cumple con sentencias judiciales.
La sesión también abordó la gestión de los servicios hídricos y medioambientales, la limpieza y recogida de residuos, y la educación. La Consejería de Medio Ambiente revisó la administración de los recursos hídricos y explicó que se han implementado medidas para optimizar la distribución del agua.
En general, el debate político abordó diversos frentes relacionados con la gestión de la ciudad y la implementación de políticas públicas. La sesión evidenció el compromiso de los representantes políticos y de la administración por mejorar la ciudad, atender a la ciudadanía y garantizar la transparencia y eficacia en la gestión de recursos y servicios esenciales.
A pesar de las tensiones y las diferencias de opinión, la sesión mostró que la Asamblea de Melilla sigue trabajando para encontrar soluciones concretas a los retos pendientes. La coordinación interinstitucional y la planificación estratégica son fundamentales para garantizar que las políticas públicas se traduzcan en beneficios concretos para los melillenses.
Sin embargo, rápidamente surgieron tensiones que obligaron al presidente de la Ciudad a intervenir en varias ocasiones. La primera intervención fue durante la interrupción repetida de Dunia Almansouri, diputada de Coalición por Melilla, por Miguel Marín. Imbroda advirtió que debía dejar hablar o llamar su atención.
También intervinieron sobre la municipalización de servicios, la coordinación con sindicatos y asociaciones ciudadanas, y la gestión de empleados públicos. Amín Azmani denunció retrasos en pagos, conflictos en la aplicación de acuerdos previos y cuestionó la municipalización de determinados servicios.
La consejera Marta Fernández de Castro defendió la planificación y coordinación de la administración, explicando que todos los procesos cuentan con informes técnicos, jurídicos y económicos. La presidenta Imbroda respaldó la actuación de su equipo, destacando que la administración trabaja con planificación y cumple con sentencias judiciales.
La sesión también abordó la gestión de los servicios hídricos y medioambientales, la limpieza y recogida de residuos, y la educación. La Consejería de Medio Ambiente revisó la administración de los recursos hídricos y explicó que se han implementado medidas para optimizar la distribución del agua.
En general, el debate político abordó diversos frentes relacionados con la gestión de la ciudad y la implementación de políticas públicas. La sesión evidenció el compromiso de los representantes políticos y de la administración por mejorar la ciudad, atender a la ciudadanía y garantizar la transparencia y eficacia en la gestión de recursos y servicios esenciales.
A pesar de las tensiones y las diferencias de opinión, la sesión mostró que la Asamblea de Melilla sigue trabajando para encontrar soluciones concretas a los retos pendientes. La coordinación interinstitucional y la planificación estratégica son fundamentales para garantizar que las políticas públicas se traduzcan en beneficios concretos para los melillenses.