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La actriz Anna Alarcón, quien se hace llamar "guapa con millones de seguidores", ha decidido desvincularse del mundo digital. En un país donde el uso de las redes sociales es una parte integrante de la cultura y la vida cotidiana, esta elección puede parecer extraña, pero para Alarcón, está relacionada con su búsqueda de paz interior.
"Me niego a comer un plato de salchichas con tomate", recuerda Alarcón sobre el momento en que fue ingresada en un hospital por una anorexia nerviosa. "Se puso como un loco y me dijo: 'Ya está, te quito las visitas y el contacto con la familia'. Vino el técnico y desatornilló el teléfono y la televisión".
En ese momento, Alarcón recibió un llamado de André Malby, un chamán mediático que había sido amigo de Dalí, Umbral y los Bosé. Malby le pidió una foto suya y preparó unos polvos que ella ingería a escondidas en el hospital para recuperar el apetito.
El documental "Supernatural", dirigido por Ventura Durall, muestra cómo Alarcón se enfrenta a sus creencias para buscar el sentido de la magia junto a Marthurin, el hijo de Malby. Para Alarcón, este proceso ha sido una forma de reconciliarse con su pasado y encontrar paz.
"Tenía miedo a quedar como una persona etérea o sin capacidad crítica", explica Alarcón sobre la experiencia. "Pero creo que Ventura ha conseguido algo muy difícil: un equilibrio entre las tensiones de las posturas opuestas, siendo a la vez muy respetuoso con la intimidad".
La actriz también habla sobre el repunte de espiritualidad en la cultura y cómo esto ha llevado a una búsqueda por parte de muchas personas. "El mundo de la tecnología nos ha dejado un vacío", afirma Alarcón. "Cada vez estamos más deprimidos y aislados. Hemos entendido que la rueda del capitalismo no nos llena".
En cuanto a su vida personal, Alarcón ha decidido renunciar a las redes sociales. "No me siento bien tenerlos", explica la actriz. "Tengo la sensación de que hay demasiado ruido y yo lo que intento es vaciarme de él". Sin embargo, no ve este proceso como un privilegio, sino más bien una necesidad.
En el mundo del cine, Alarcón ha estado muy activa en los últimos años, combinando muchos proyectos. A pesar de la acelerada velocidad con la que se están produciendo las series y películas, cree que es importante tomar su tiempo para encontrar capas significativas en el proyecto. "Sigo creyendo que poco a poco se van encontrando las capas y se llega más lejos".
Para Alarcón, el uso de las redes sociales puede ser una herramienta en la industria del cine, pero también es importante tener una mirada crítica sobre lo que realmente pasa a nivel social. "Invito al mainstream a que tenga una mirada a lo que realmente pasa a nivel social", afirma.
En resumen, Anna Alarcón ha encontrado un camino hacia la paz interior y la reconciliación con su pasado gracias a un documental. Su elección de no utilizar las redes sociales es más bien una necesidad para vaciarse de ruido que un privilegio. En el mundo del cine, sigue trabajando en proyectos que buscan encontrar profundidad y significado en sus historias.
"Me niego a comer un plato de salchichas con tomate", recuerda Alarcón sobre el momento en que fue ingresada en un hospital por una anorexia nerviosa. "Se puso como un loco y me dijo: 'Ya está, te quito las visitas y el contacto con la familia'. Vino el técnico y desatornilló el teléfono y la televisión".
En ese momento, Alarcón recibió un llamado de André Malby, un chamán mediático que había sido amigo de Dalí, Umbral y los Bosé. Malby le pidió una foto suya y preparó unos polvos que ella ingería a escondidas en el hospital para recuperar el apetito.
El documental "Supernatural", dirigido por Ventura Durall, muestra cómo Alarcón se enfrenta a sus creencias para buscar el sentido de la magia junto a Marthurin, el hijo de Malby. Para Alarcón, este proceso ha sido una forma de reconciliarse con su pasado y encontrar paz.
"Tenía miedo a quedar como una persona etérea o sin capacidad crítica", explica Alarcón sobre la experiencia. "Pero creo que Ventura ha conseguido algo muy difícil: un equilibrio entre las tensiones de las posturas opuestas, siendo a la vez muy respetuoso con la intimidad".
La actriz también habla sobre el repunte de espiritualidad en la cultura y cómo esto ha llevado a una búsqueda por parte de muchas personas. "El mundo de la tecnología nos ha dejado un vacío", afirma Alarcón. "Cada vez estamos más deprimidos y aislados. Hemos entendido que la rueda del capitalismo no nos llena".
En cuanto a su vida personal, Alarcón ha decidido renunciar a las redes sociales. "No me siento bien tenerlos", explica la actriz. "Tengo la sensación de que hay demasiado ruido y yo lo que intento es vaciarme de él". Sin embargo, no ve este proceso como un privilegio, sino más bien una necesidad.
En el mundo del cine, Alarcón ha estado muy activa en los últimos años, combinando muchos proyectos. A pesar de la acelerada velocidad con la que se están produciendo las series y películas, cree que es importante tomar su tiempo para encontrar capas significativas en el proyecto. "Sigo creyendo que poco a poco se van encontrando las capas y se llega más lejos".
Para Alarcón, el uso de las redes sociales puede ser una herramienta en la industria del cine, pero también es importante tener una mirada crítica sobre lo que realmente pasa a nivel social. "Invito al mainstream a que tenga una mirada a lo que realmente pasa a nivel social", afirma.
En resumen, Anna Alarcón ha encontrado un camino hacia la paz interior y la reconciliación con su pasado gracias a un documental. Su elección de no utilizar las redes sociales es más bien una necesidad para vaciarse de ruido que un privilegio. En el mundo del cine, sigue trabajando en proyectos que buscan encontrar profundidad y significado en sus historias.