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La economía española ha vuelto a demostrar su fuerza después de la crisis de la covid-19. Según un informe del Observatorio de Productividad y Competitividad elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), la productividad total de los factores, que engloba empleo y capital, creció al ritmo más rápido en 30 años, con un aumento del 1,4% anual desde 2020. Este avance se debe principalmente a una mejora en la eficiencia con la que se emplean estos factores.
En comparación con la eurozona, España alcanzó un crecimiento de productividad cercano al cero en el mismo período, mientras que Alemania y Francia experimentaron tasas negativas. Esta mejora se ha mantenido hasta 2024, cuando el avance aumentó a un ritmo del 2%.
En términos de estructura económica, las actividades de mercado han sido las que más mejoran la productividad, con un ritmo cercano al 1% anual entre 1995 y 2020, lo que se ha vuelto mayor a una tasa superior al 2% después de la pandemia.
Por otro lado, las industrias como la sanidad y la educación han experimentado retrocesos generalizados en términos de productividad. Además, sectores como la construcción, la metalurgia o el sector de la energía eléctrica han tenido tasas negativas en crecimiento.
En cuanto a las regiones, todas ellas han mejorado en productividad entre 2020 y 2024, excepto Extremadura. Baleares y Canarias fueron las que más se beneficiaron debido a su fuerte dependencia del turismo, aunque se subraya que el efecto rebote puede haber influido en este resultado.
Este avance de la productividad española, aunque todavía es pronto para saber si durará, sugiere un acercamiento a los patrones de crecimiento de otros países avanzados.
En comparación con la eurozona, España alcanzó un crecimiento de productividad cercano al cero en el mismo período, mientras que Alemania y Francia experimentaron tasas negativas. Esta mejora se ha mantenido hasta 2024, cuando el avance aumentó a un ritmo del 2%.
En términos de estructura económica, las actividades de mercado han sido las que más mejoran la productividad, con un ritmo cercano al 1% anual entre 1995 y 2020, lo que se ha vuelto mayor a una tasa superior al 2% después de la pandemia.
Por otro lado, las industrias como la sanidad y la educación han experimentado retrocesos generalizados en términos de productividad. Además, sectores como la construcción, la metalurgia o el sector de la energía eléctrica han tenido tasas negativas en crecimiento.
En cuanto a las regiones, todas ellas han mejorado en productividad entre 2020 y 2024, excepto Extremadura. Baleares y Canarias fueron las que más se beneficiaron debido a su fuerte dependencia del turismo, aunque se subraya que el efecto rebote puede haber influido en este resultado.
Este avance de la productividad española, aunque todavía es pronto para saber si durará, sugiere un acercamiento a los patrones de crecimiento de otros países avanzados.