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"Marrocos vive su mayor esperanza con Brahim Díaz, el 'malagueño del desafío' que transportó a su selección hacia la semifinal de la Copa de África.
Un viaje épico para un jugador que nunca pensó que podría llevar a su equipo hasta donde estaba. Con solo 26 años, Brahim Díaz se convirtió en el líder indiscutible de Marruecos y lleva a su selección hacia una semifinal de la Copa de África que puede ser su última oportunidad para conquistar un título.
La hinchada marroquí nunca estuvo tranquila. La tensión se derramaba por cada tribuna, con las defensas cameruneses siendo el peor obstáculo. Pero Brahim y Abde, su escudero del Betis, no se dejaron intimidar. Bajaron a pedirla a sus centrales y pivotes en un ejercicio de bravura y generosidad.
La victoria fue fruto de su arte para regatear y conducir, pero también de su espíritu intrépido y solidaridad. Cuando sus compañeros los necesitaron, los encontraron. De esa energía puesta al servicio del ingenio y el sacrificio que la mayoría de los espectadores no ve, brotaron las situaciones que llevaron a Camerún al límite.
El 2-0 en la segunda parte se originó en una falta provocada por Brahimi. La lanzó Abde pasado el minuto 70 y la remató Ismael Saibari, otro español que se apuntó a la selección de sus abuelos.
La semifinal del próximo miércoles es para Marruecos contra el ganador del Argelia-Nigeria y Senegal. Un desafío difícil, pero Brahim Díaz y su equipo están listos para enfrentarlo. ¿Pueden llevar esta ventaja hasta el final? Solo el tiempo lo dirá."
Un viaje épico para un jugador que nunca pensó que podría llevar a su equipo hasta donde estaba. Con solo 26 años, Brahim Díaz se convirtió en el líder indiscutible de Marruecos y lleva a su selección hacia una semifinal de la Copa de África que puede ser su última oportunidad para conquistar un título.
La hinchada marroquí nunca estuvo tranquila. La tensión se derramaba por cada tribuna, con las defensas cameruneses siendo el peor obstáculo. Pero Brahim y Abde, su escudero del Betis, no se dejaron intimidar. Bajaron a pedirla a sus centrales y pivotes en un ejercicio de bravura y generosidad.
La victoria fue fruto de su arte para regatear y conducir, pero también de su espíritu intrépido y solidaridad. Cuando sus compañeros los necesitaron, los encontraron. De esa energía puesta al servicio del ingenio y el sacrificio que la mayoría de los espectadores no ve, brotaron las situaciones que llevaron a Camerún al límite.
El 2-0 en la segunda parte se originó en una falta provocada por Brahimi. La lanzó Abde pasado el minuto 70 y la remató Ismael Saibari, otro español que se apuntó a la selección de sus abuelos.
La semifinal del próximo miércoles es para Marruecos contra el ganador del Argelia-Nigeria y Senegal. Un desafío difícil, pero Brahim Díaz y su equipo están listos para enfrentarlo. ¿Pueden llevar esta ventaja hasta el final? Solo el tiempo lo dirá."