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Una amenaza creciente se esconde en las sombras, donde la banca rusa está silenciando a las organizaciones de derechos humanos. En un golpe devastador, las plataformas de pago online han bloqueado las donaciones de los rusos, dejando sin recursos a estas entidades que defienden los derechos de los presos políticos y los manifestantes.
OVD-Info, una organización defensora de los presos políticos y los manifestantes rusos, se encuentra en una situación crítica. El sistema de pagos CloudPayments, propiedad del banco Tinkoff, ha bloqueado sus transferencias sin ofrecer explicaciones. La ONG había utilizado este servicio durante 14 años, pero ahora se ve obligada a buscar alternativas.
La fundación Nuzhná Pómosch, que se enfocaba en la ayuda humanitaria, desapareció hace meses debido a un bloqueo similar. Las autoridades rusa habían etiquetado a estas organizaciones como agentes extranjeros, una designación que ha sido aplicada al resto de las ONG.
La ONG contra la violencia doméstica Nasiliu.net también se vio obligada a cerrar sus puertas debido a este bloqueo. La plataforma de donaciones CloudPayments le había advertido en 2024 de que se iba a bloquear su servicio, pero no lo hizo hasta septiembre del año pasado.
El Kremlin parece estar buscando formas de ahogar estas organizaciones sin recurrir a la ley. Según OVD-Info, al menos 1.586 presos políticos están atrapados en Rusia, y la ONG cuenta con más de 300 abogados que brindan asistencia legal gratuita.
El portavoz de OVD-Info, Dmitri Anisimov, denuncia que las plataformas de pago ven un riesgo en lo que hacen, y que las autoridades presionan a los dueños de estas empresas para que no cooperen con ellas. "No solo las plataformas de pagos ven un riesgo en lo que hacemos, es evidente que [las autoridades] presionan a los dueños de estas empresas para que no cooperen con nosotros", agrega.
La situación es crítica para estas organizaciones, que dependen de las donaciones regulares para planificar su trabajo y presupuesto. La ONG tiene alrededor de 12.000 mecenas fijos suscritas con tarjetas rusas, pero solo ha conseguido paliar el golpe con unas 4.000 nuevas suscripciones realizadas con tarjetas fuera de Rusia.
La ONG se muestra firme en su compromiso de seguir adelante, a pesar de estos obstáculos. "No queremos limitar nuestro trabajo de ninguna manera, esto es exactamente lo que las autoridades rusas quieren que hagamos tras este ataque", apunta Anisimov.
En resumen, la banca rusa está utilizando su poder para silenciar a las organizaciones de derechos humanos, y el gobierno ruso parece estar buscando formas de ahogarlas sin recurrir a la ley. La situación es crítica, y la ONG sigue adelante, determinada a defender los derechos de sus clientes y presos políticos.
OVD-Info, una organización defensora de los presos políticos y los manifestantes rusos, se encuentra en una situación crítica. El sistema de pagos CloudPayments, propiedad del banco Tinkoff, ha bloqueado sus transferencias sin ofrecer explicaciones. La ONG había utilizado este servicio durante 14 años, pero ahora se ve obligada a buscar alternativas.
La fundación Nuzhná Pómosch, que se enfocaba en la ayuda humanitaria, desapareció hace meses debido a un bloqueo similar. Las autoridades rusa habían etiquetado a estas organizaciones como agentes extranjeros, una designación que ha sido aplicada al resto de las ONG.
La ONG contra la violencia doméstica Nasiliu.net también se vio obligada a cerrar sus puertas debido a este bloqueo. La plataforma de donaciones CloudPayments le había advertido en 2024 de que se iba a bloquear su servicio, pero no lo hizo hasta septiembre del año pasado.
El Kremlin parece estar buscando formas de ahogar estas organizaciones sin recurrir a la ley. Según OVD-Info, al menos 1.586 presos políticos están atrapados en Rusia, y la ONG cuenta con más de 300 abogados que brindan asistencia legal gratuita.
El portavoz de OVD-Info, Dmitri Anisimov, denuncia que las plataformas de pago ven un riesgo en lo que hacen, y que las autoridades presionan a los dueños de estas empresas para que no cooperen con ellas. "No solo las plataformas de pagos ven un riesgo en lo que hacemos, es evidente que [las autoridades] presionan a los dueños de estas empresas para que no cooperen con nosotros", agrega.
La situación es crítica para estas organizaciones, que dependen de las donaciones regulares para planificar su trabajo y presupuesto. La ONG tiene alrededor de 12.000 mecenas fijos suscritas con tarjetas rusas, pero solo ha conseguido paliar el golpe con unas 4.000 nuevas suscripciones realizadas con tarjetas fuera de Rusia.
La ONG se muestra firme en su compromiso de seguir adelante, a pesar de estos obstáculos. "No queremos limitar nuestro trabajo de ninguna manera, esto es exactamente lo que las autoridades rusas quieren que hagamos tras este ataque", apunta Anisimov.
En resumen, la banca rusa está utilizando su poder para silenciar a las organizaciones de derechos humanos, y el gobierno ruso parece estar buscando formas de ahogarlas sin recurrir a la ley. La situación es crítica, y la ONG sigue adelante, determinada a defender los derechos de sus clientes y presos políticos.