CharlaDelPueblo
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El expríncipe Andrés de Inglaterra, hijo del difunto rey Carlos III y hermano del actual monarca, ha vendido su mansión en Sunninghill Park, Berkshire, a un oligarca kazajo conocido como "el príncipe del petróleo", Timur Kulibayev. La transacción se llevó a cabo en 2007 por valor de tres millones de libras más que el precio inicialmente negociado.
Según la investigación de la BBC, los fondos utilizados para la compra de la mansión procedían de una empresa que había recibido un préstamo de la compañía Enviro Pacific Investment. La misma empresa había sido objeto de una investigación por parte de la Fiscalía italiana, que había determinado que había recibido financiación a través de un esquema delictivo de sobornos y corrupción.
El príncipe Andrés, en ese momento duque de York, se había asociado con Kulibayev a través de una mujer llamada Goga Ashkenazi, quien tenía vínculos con ambos. La transacción se llevó a cabo a través de una compañía offshore de Kulibayev, Unity Assets Corporation.
La venta de la mansión ha sido objeto de controversia desde el principio, cuando el duque de York la puso a la venta en 2001 sin éxito. Los tabloides habían ridiculizado la propiedad, que era considerada demasiado modesta para un miembro de la familia real británica.
Los expertos legales han señalado que el príncipe Andrés actuó con negligencia al no realizar las comprobaciones debidas sobre los fondos de la compra. La transacción ha sido vista como otro ejemplo de corrupción en la nobleza británica, tras escándalos similares relacionados con Jeffrey Epstein y otros miembros de la familia real.
La investigación de la BBC ha revelado que Kulibayev tenía una fortuna personal estimada en más de 1.200 millones de euros y era un jugador clave en la gestión del fondo soberano de Kazajistán, un país con una riqueza significativa en recursos naturales.
Según la investigación de la BBC, los fondos utilizados para la compra de la mansión procedían de una empresa que había recibido un préstamo de la compañía Enviro Pacific Investment. La misma empresa había sido objeto de una investigación por parte de la Fiscalía italiana, que había determinado que había recibido financiación a través de un esquema delictivo de sobornos y corrupción.
El príncipe Andrés, en ese momento duque de York, se había asociado con Kulibayev a través de una mujer llamada Goga Ashkenazi, quien tenía vínculos con ambos. La transacción se llevó a cabo a través de una compañía offshore de Kulibayev, Unity Assets Corporation.
La venta de la mansión ha sido objeto de controversia desde el principio, cuando el duque de York la puso a la venta en 2001 sin éxito. Los tabloides habían ridiculizado la propiedad, que era considerada demasiado modesta para un miembro de la familia real británica.
Los expertos legales han señalado que el príncipe Andrés actuó con negligencia al no realizar las comprobaciones debidas sobre los fondos de la compra. La transacción ha sido vista como otro ejemplo de corrupción en la nobleza británica, tras escándalos similares relacionados con Jeffrey Epstein y otros miembros de la familia real.
La investigación de la BBC ha revelado que Kulibayev tenía una fortuna personal estimada en más de 1.200 millones de euros y era un jugador clave en la gestión del fondo soberano de Kazajistán, un país con una riqueza significativa en recursos naturales.