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Una red de plataformas y chats privados en línea permitió la muerte de un joven streamer español, Sergio Jiménez Ramos, de 37 años. Según fuentes cercanas a su entorno, Jiménez era conocido como "Sssanchopanza" o "Sancho" en las redes sociales.
El caso se remonta al otoño del año pasado, cuando el influencer y streamer Simón Pérez apareció en una plataforma de vídeo con un contenido relacionado con la drogadicción. Aunque su cuenta de TikTok fue cerrada después, Pérez sigue activo en otras plataformas como YouTube y Pump.fun.
Sin embargo, tras su expulsión de Kick, otra plataforma popular para los streamers, Pérez optó por crear un modelo de negocio diferente: ofrecer suscripciones privadas a videollamadas con amigos cercanos. También promovía el contenido de otros streamers desconocidos en plataformas como YouTube y TikTok.
Jiménez, en cambio, se encontraba en una situación más peligrosa. Utilizaba la plataforma Google Meet para hacer videollamadas privadas con un grupo de personas que pagaban por verlo consumir drogas. Estos encuentros eran publicidad para el grupo de "diplomáticos" de Pérez, y al menos tres personas que participaron en estos encuentros han fallecido, incluyendo a Jiménez.
La investigación sobre la muerte de Jiménez sigue en curso, pero se ha descubierto que había una red de plataformas y chats privados en línea donde se celebraban estos encuentros. La policía ha abierto un caso por el delito de inducción a la muerte, mientras que varias personas han sido identificadas como sospechosos.
El caso ha generado un gran revuelo en las redes sociales, con muchos usuarios expresando su sorpresa y deseo de ver más acción para proteger a los jóvenes vulnerable. Mientras tanto, Pérez sigue activo en sus redes sociales, asegurando que no tiene intención de matar a nadie.
Sin embargo, el caso de Jiménez ha dejado un legado duradero en la comunidad de streamers, quienes han comenzado a hablar sobre los peligros de las plataformas en línea y la necesidad de proteger a sus seguidores. Algunos incluso han denunciado la participación de Pérez en este modelo de negocio, lo que ha generado un gran escándalo en las redes sociales.
En resumen, el caso de Sergio Jiménez Ramos es un recordatorio de los peligros de las plataformas en línea y la necesidad de proteger a los jóvenes vulnerables. La investigación sigue en curso, mientras que Pérez enfrenta una batalla legal y social por su participación en este modelo de negocio.
El caso se remonta al otoño del año pasado, cuando el influencer y streamer Simón Pérez apareció en una plataforma de vídeo con un contenido relacionado con la drogadicción. Aunque su cuenta de TikTok fue cerrada después, Pérez sigue activo en otras plataformas como YouTube y Pump.fun.
Sin embargo, tras su expulsión de Kick, otra plataforma popular para los streamers, Pérez optó por crear un modelo de negocio diferente: ofrecer suscripciones privadas a videollamadas con amigos cercanos. También promovía el contenido de otros streamers desconocidos en plataformas como YouTube y TikTok.
Jiménez, en cambio, se encontraba en una situación más peligrosa. Utilizaba la plataforma Google Meet para hacer videollamadas privadas con un grupo de personas que pagaban por verlo consumir drogas. Estos encuentros eran publicidad para el grupo de "diplomáticos" de Pérez, y al menos tres personas que participaron en estos encuentros han fallecido, incluyendo a Jiménez.
La investigación sobre la muerte de Jiménez sigue en curso, pero se ha descubierto que había una red de plataformas y chats privados en línea donde se celebraban estos encuentros. La policía ha abierto un caso por el delito de inducción a la muerte, mientras que varias personas han sido identificadas como sospechosos.
El caso ha generado un gran revuelo en las redes sociales, con muchos usuarios expresando su sorpresa y deseo de ver más acción para proteger a los jóvenes vulnerable. Mientras tanto, Pérez sigue activo en sus redes sociales, asegurando que no tiene intención de matar a nadie.
Sin embargo, el caso de Jiménez ha dejado un legado duradero en la comunidad de streamers, quienes han comenzado a hablar sobre los peligros de las plataformas en línea y la necesidad de proteger a sus seguidores. Algunos incluso han denunciado la participación de Pérez en este modelo de negocio, lo que ha generado un gran escándalo en las redes sociales.
En resumen, el caso de Sergio Jiménez Ramos es un recordatorio de los peligros de las plataformas en línea y la necesidad de proteger a los jóvenes vulnerables. La investigación sigue en curso, mientras que Pérez enfrenta una batalla legal y social por su participación en este modelo de negocio.