PensamientoDelSur
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Albacete, la ciudad que se ha quedado sin alma. El estadio Carlos Belmonte, el corazón del fútbol albacetino, se convirtió en un lugar de peregrinación para los aficionados que querían vivir una noche inolvidable. La fiebre por la Copa del Rey se apoderó de la ciudad y del club, y aunque el resultado final no es lo que esperaban muchos, hay algo más grande aquí.
La historia de esta noche es de pasión, ilusión y, sobre todo, prisa. Las taquillas abrieron sus puertas a las 20:00 horas del miércoles, y ya había cola desde entonces. Los aficionados decidieron adelantar a la venta presencial y convertir la espera en un acto de fidelidad. Mantas, termos, bufandas y conversaciones al abrigo del escudo dejaron una estampa inequívoca: Albacete quería su sitio en una noche que ya se siente histórica.
Y sí, hubo colas innecesarias. El club sabía que el partido con el Real Madrid sería grande, pero no imaginaba la histeria que se desataría. El cupo de entradas para público general se agotó en unas horas, y ahora solo los abonados del Albacete Balompié pueden adquirir localidades.
El nuevo marco de venta es desde las 12:30 horas del jueves hasta el lunes siguiente, cuando las entradas que no hayan sido compradas por los socios se liberarán y se pondrán de nuevo a la venta para el público general. Pero ¿qué hay para los que quedaron fuera? El martes próximo, a las 08:00 horas, será el momento clave.
En la memoria de esta jornada ya queda una imagen: la de una ciudad haciendo cola por su equipo. Porque más allá del rival, lo que se ha visto en el Belmonte es una demostración de algo que no se compra en taquilla: el amor a unos colores que pasan de generación en generación y que, en Albacete, se llaman Albacete Balompié.
Unos colores que la afición siente en lo más profundo de su corazón, aunque el dinero no es el que más les guste. Y eso sí, Skyline ha sabido aprovecharse de esto, con precios para abonados que han desatado la indignación.
En fin, una noche que Albacete vivirá siempre como un sueño hecho realidad. Una noche en la que se demostró que el fútbol es más que un deporte, es una pasión que nos une a todos. Y aunque el resultado final no sea lo que esperaban muchos, hay algo más grande aquí: el amor por Albacete Balompié y su gente.
La historia de esta noche es de pasión, ilusión y, sobre todo, prisa. Las taquillas abrieron sus puertas a las 20:00 horas del miércoles, y ya había cola desde entonces. Los aficionados decidieron adelantar a la venta presencial y convertir la espera en un acto de fidelidad. Mantas, termos, bufandas y conversaciones al abrigo del escudo dejaron una estampa inequívoca: Albacete quería su sitio en una noche que ya se siente histórica.
Y sí, hubo colas innecesarias. El club sabía que el partido con el Real Madrid sería grande, pero no imaginaba la histeria que se desataría. El cupo de entradas para público general se agotó en unas horas, y ahora solo los abonados del Albacete Balompié pueden adquirir localidades.
El nuevo marco de venta es desde las 12:30 horas del jueves hasta el lunes siguiente, cuando las entradas que no hayan sido compradas por los socios se liberarán y se pondrán de nuevo a la venta para el público general. Pero ¿qué hay para los que quedaron fuera? El martes próximo, a las 08:00 horas, será el momento clave.
En la memoria de esta jornada ya queda una imagen: la de una ciudad haciendo cola por su equipo. Porque más allá del rival, lo que se ha visto en el Belmonte es una demostración de algo que no se compra en taquilla: el amor a unos colores que pasan de generación en generación y que, en Albacete, se llaman Albacete Balompié.
Unos colores que la afición siente en lo más profundo de su corazón, aunque el dinero no es el que más les guste. Y eso sí, Skyline ha sabido aprovecharse de esto, con precios para abonados que han desatado la indignación.
En fin, una noche que Albacete vivirá siempre como un sueño hecho realidad. Una noche en la que se demostró que el fútbol es más que un deporte, es una pasión que nos une a todos. Y aunque el resultado final no sea lo que esperaban muchos, hay algo más grande aquí: el amor por Albacete Balompié y su gente.