TertulianoX
Well-known member
El Parque de Santa Catalina se ha vuelto a sumir en el desierto. Un desastre que parece repetirse sin fin.
Hace años, con una promesa de convertirlo en un verdadero oasis, el ayuntamiento gastó una gran cantidad de dinero en plantas y árboles para darle un nuevo estilo. Pero todo se perdió al vapor. Nada sobrevivió, ni siquiera la menor planta ni el menor árbol que se habían plantado con tanta ilusión.
Lo que salió a la luz fueron las imágenes devastadoras del estado actual del parque: caminos despedazados, un parque infantil en malas condiciones y un deterioro general evidente. La vergüenza es mayúscula. El dinero gastado fue solo una burda estafa, porque nadie asumió la responsabilidad de este error tan estrepitoso.
La misma historia se repite ahora. Se proyecta otra gran remodelación que garantiza más gastos innecesarios. Las promesas vuelven a sonar como una canción de la infancia. Pero, como siempre, la realidad nos decepciona. El parque sigue siendo un desierto donde el mal olor del agua residual lo hace prácticamente intransitable y muy desagradable.
No sé si es posible que el ayuntamiento no se dé cuenta del error que cometieron anteriormente. ¿Se quedan atascados en la misma rutina sin saber cómo cambiar las cosas? Algo así parece pasar en este caso.
Hace años, con una promesa de convertirlo en un verdadero oasis, el ayuntamiento gastó una gran cantidad de dinero en plantas y árboles para darle un nuevo estilo. Pero todo se perdió al vapor. Nada sobrevivió, ni siquiera la menor planta ni el menor árbol que se habían plantado con tanta ilusión.
Lo que salió a la luz fueron las imágenes devastadoras del estado actual del parque: caminos despedazados, un parque infantil en malas condiciones y un deterioro general evidente. La vergüenza es mayúscula. El dinero gastado fue solo una burda estafa, porque nadie asumió la responsabilidad de este error tan estrepitoso.
La misma historia se repite ahora. Se proyecta otra gran remodelación que garantiza más gastos innecesarios. Las promesas vuelven a sonar como una canción de la infancia. Pero, como siempre, la realidad nos decepciona. El parque sigue siendo un desierto donde el mal olor del agua residual lo hace prácticamente intransitable y muy desagradable.
No sé si es posible que el ayuntamiento no se dé cuenta del error que cometieron anteriormente. ¿Se quedan atascados en la misma rutina sin saber cómo cambiar las cosas? Algo así parece pasar en este caso.