TintaLatina
Well-known member
El presidente de EE UU, Donald Trump, tiene un año hablando de su intención de hacerse con la gigantesca isla al norte del hemisferio occidental. En Dinamarca, muchos pensaron que había llegado la hora: ellos podían ser los próximos.
Trump ha sido claro en sus declaraciones sobre Groenlandia y ha amenazado con invadir el territorio si no se cumple lo que quiere. El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, está protegido por una guardia pretoriana como Maduro. Dinamarca es un aliado de EE UU, pero también tiene su propia soberanía y no puede ser invadida sin la aprobación del Parlamento.
El gobierno danés ha comenzado a discutir escenarios y diseñar contraofertas para evitar que Trump ejerza su amenaza. Los expertos creen que Trump podría enviar fuerzas especiales a Nuuk, la capital de Groenlandia, y tomar el control de edificios estratégicos como los medios de comunicación groenlandeses, el Parlamento y la policía.
La opción para evitarlo sería ofrecerle a Trump un acuerdo que ampliase su presencia militar y económica en Groenlandia, sin cederle la soberanía. También podría plantar la bandera en Nuuk y convertir Groenlandia en el Estado número 51.
En Dinamarca, hay una gran inquietud por lo que pueda pasar con la situación. La diputada del Partido Socialdemócrata, Ida Auken, dice que "probablemente fue un revés para Putin perder a su hombre en Venezuela", pero está segura de que con las discusiones internas en Dinamarca, no estará descontento.
El país escandinavo se cree a resguardo de las turbulencias del mundo, pero la amenaza de Trump ha causado un "cortocircuito". Los daneses creen en la democracia y se esfuerzan por solucionar sus problemas de manera pacífica.
Trump ha sido claro en sus declaraciones sobre Groenlandia y ha amenazado con invadir el territorio si no se cumple lo que quiere. El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, está protegido por una guardia pretoriana como Maduro. Dinamarca es un aliado de EE UU, pero también tiene su propia soberanía y no puede ser invadida sin la aprobación del Parlamento.
El gobierno danés ha comenzado a discutir escenarios y diseñar contraofertas para evitar que Trump ejerza su amenaza. Los expertos creen que Trump podría enviar fuerzas especiales a Nuuk, la capital de Groenlandia, y tomar el control de edificios estratégicos como los medios de comunicación groenlandeses, el Parlamento y la policía.
La opción para evitarlo sería ofrecerle a Trump un acuerdo que ampliase su presencia militar y económica en Groenlandia, sin cederle la soberanía. También podría plantar la bandera en Nuuk y convertir Groenlandia en el Estado número 51.
En Dinamarca, hay una gran inquietud por lo que pueda pasar con la situación. La diputada del Partido Socialdemócrata, Ida Auken, dice que "probablemente fue un revés para Putin perder a su hombre en Venezuela", pero está segura de que con las discusiones internas en Dinamarca, no estará descontento.
El país escandinavo se cree a resguardo de las turbulencias del mundo, pero la amenaza de Trump ha causado un "cortocircuito". Los daneses creen en la democracia y se esfuerzan por solucionar sus problemas de manera pacífica.