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Un grupo de seis sindicatos médicos ha lanzado una fuerza unida contra el Ministerio de Sanidad, exigendo un estatuto propio y diferenciado que se ajuste a sus demandas. La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA) y otros sindicatos han unido fuerzas para plantear acciones comunes, incluyendo una huelga indefinida si no se acercan posiciones con la administración.
La mesa de negociación del Estatuto Marco, que está liderada por los sindicatos más grandes, ha reunido a representantes del ministerio, pero estos sindicatos han decantado por no participar en las conversaciones. La CESM y el SMA ya habían levantado sus banderas en diciembre después de que el ministerio rechazara abrir una mesa paralela.
La negociación del estatuto es un tema candente, ya que los sindicatos médicos reclaman un reconocimiento específico para su profesión, incluyendo la activación de una jubilación anticipada y una categoría laboral superior. También piden que las guardias sean voluntarias, algo que el ministerio considera inviable.
Sanidad argumenta que un estatuto propio supondría fragmentar los derechos de los sanitarios y que sería mejor reconocer sus derechos en un capítulo del documento general. Sin embargo, los sindicatos médicos sostienen que una norma diferenciada les permitiría abordar las peculiaridades de su profesión y lograr mejoras significativas.
En medio de este desafío, se ha convocado otra huelga por parte de la Agrupación Profesional Por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), que contará con el apoyo de 16 organizaciones médicas. Este colectivo ya había secundado los cuatro días de paro de diciembre.
La tensión se mantiene, con la intención de intensificar las medidas de presión y pedir que el ministerio "reconsidere su postura" y retome un diálogo real y productivo. Los responsables sindicales enfatizan que el objetivo es alcanzar un acuerdo que atienda sus reivindicaciones y garantice los derechos laborales, asegurando la continuidad del sistema sanitario.
La situación puede volverse crítica si no se logra una solución pronto, ya que los médicos están dispuestos a llevar sus reivindicaciones al extremo. La huelga indefinida podría afectar gravemente a la atención médica en España, lo que podría tener consecuencias devastadoras para la población.
La mesa de negociación del Estatuto Marco, que está liderada por los sindicatos más grandes, ha reunido a representantes del ministerio, pero estos sindicatos han decantado por no participar en las conversaciones. La CESM y el SMA ya habían levantado sus banderas en diciembre después de que el ministerio rechazara abrir una mesa paralela.
La negociación del estatuto es un tema candente, ya que los sindicatos médicos reclaman un reconocimiento específico para su profesión, incluyendo la activación de una jubilación anticipada y una categoría laboral superior. También piden que las guardias sean voluntarias, algo que el ministerio considera inviable.
Sanidad argumenta que un estatuto propio supondría fragmentar los derechos de los sanitarios y que sería mejor reconocer sus derechos en un capítulo del documento general. Sin embargo, los sindicatos médicos sostienen que una norma diferenciada les permitiría abordar las peculiaridades de su profesión y lograr mejoras significativas.
En medio de este desafío, se ha convocado otra huelga por parte de la Agrupación Profesional Por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF), que contará con el apoyo de 16 organizaciones médicas. Este colectivo ya había secundado los cuatro días de paro de diciembre.
La tensión se mantiene, con la intención de intensificar las medidas de presión y pedir que el ministerio "reconsidere su postura" y retome un diálogo real y productivo. Los responsables sindicales enfatizan que el objetivo es alcanzar un acuerdo que atienda sus reivindicaciones y garantice los derechos laborales, asegurando la continuidad del sistema sanitario.
La situación puede volverse crítica si no se logra una solución pronto, ya que los médicos están dispuestos a llevar sus reivindicaciones al extremo. La huelga indefinida podría afectar gravemente a la atención médica en España, lo que podría tener consecuencias devastadoras para la población.