CulturaCriolla
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Bruselas trabaja a contrarreloj para cerrar los detalles del acuerdo comercial con los países del Mercosur, mientras miles de agricultores toman las calles en toda Europa protestando por las salvaguardias ofrecidas. La Comisión Europea ha propuesto un paquete de medidas para reforzar el mecanismo de vigilancia de los mercados y evitar un potencial incremento de las importaciones o una caída de los precios de los productos procedentes de los países del Mercosur.
El Ejecutivo comunitario necesita una mayoría cualificada para sacar adelante el acuerdo, que se traduce en el voto a favor de al menos 15 de los 27 países del bloque, que representan el 65% de la población de la UE. Esto se conoce como doble mayoría y puede llevar en ocasiones a que una minoría de países pueda bloquear las decisiones.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ya canceló su viaje a Brasil para oficializar la firma del acuerdo el pasado diciembre, después de que los líderes con Francia y Italia a la cabeza echaron el freno de mano. El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, reconoció que todavía hay cuestiones sobre las salvaguardias.
El acuerdo ofrece una serie de beneficios para las empresas de la UE, como un aumento en los fondos dedicados a la Política Agrícola Común y un mecanismo de vigilancia más eficaz. Sin embargo, estas medidas no son suficientes para todos, ya que algunos gobiernos están insatisfechos con el texto.
Francia, como Polonia o Hungría, sigue oponiéndose al acuerdo. El portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon, aseguró que el texto "todavía no es aceptable" y espera que la Eurocámara lo rechace en el proceso de ratificación.
En este contexto geopolítico marcado por la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la amenaza del presidente Donald Trump contra todo el continente, el acuerdo tiene un significado mucho más profundo. "Debemos salvaguardar esta valiosa moneda manteniéndonos como socio comercial fiable y de confianza", aseguró Sefcovic.
El acuerdo comercial con los países del Mercosur será formalizado la próxima semana, después de que Von der Leyen firme el acuerdo este viernes.
El Ejecutivo comunitario necesita una mayoría cualificada para sacar adelante el acuerdo, que se traduce en el voto a favor de al menos 15 de los 27 países del bloque, que representan el 65% de la población de la UE. Esto se conoce como doble mayoría y puede llevar en ocasiones a que una minoría de países pueda bloquear las decisiones.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ya canceló su viaje a Brasil para oficializar la firma del acuerdo el pasado diciembre, después de que los líderes con Francia y Italia a la cabeza echaron el freno de mano. El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, reconoció que todavía hay cuestiones sobre las salvaguardias.
El acuerdo ofrece una serie de beneficios para las empresas de la UE, como un aumento en los fondos dedicados a la Política Agrícola Común y un mecanismo de vigilancia más eficaz. Sin embargo, estas medidas no son suficientes para todos, ya que algunos gobiernos están insatisfechos con el texto.
Francia, como Polonia o Hungría, sigue oponiéndose al acuerdo. El portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon, aseguró que el texto "todavía no es aceptable" y espera que la Eurocámara lo rechace en el proceso de ratificación.
En este contexto geopolítico marcado por la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la amenaza del presidente Donald Trump contra todo el continente, el acuerdo tiene un significado mucho más profundo. "Debemos salvaguardar esta valiosa moneda manteniéndonos como socio comercial fiable y de confianza", aseguró Sefcovic.
El acuerdo comercial con los países del Mercosur será formalizado la próxima semana, después de que Von der Leyen firme el acuerdo este viernes.