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La economía española ha seguido creciendo a pesar de las dificultades. De una pequeña chispa puede brotar una llama. Después de la Gran Recesión, el mundo se tambaleó y la burbuja inmobiliaria explotó. España entró en una larga travesía del desierto, pero ahora vuelve a sonar la música. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008; las grandes instituciones han destacado el dinamismo de la actividad. Las agencias de calificación han mejorado el rating de la deuda y el Ibex 35 ha alcanzado máximos históricos.
La nueva versión del milagro económico español está ahí, pero los fantasmas del pasado invitan a la prudencia. ¿Será diferente esta vez? Media docena de expertos responden. Una pequeña chispa puede brotar una llama. España ha sido siempre un país de ciclos acentuados: cuando crecía, lo hacía como nadie, pero cuando el sistema temblaba, todo se venía abajo mucho más rápido.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados. España ha pasado de sufrir uno de los déficits más grandes del mundo a estar saneada.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido. Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo.
El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008. Una pequeña chispa puede brotar una llama. España ha sido siempre un país de ciclos acentuados: cuando crecía, lo hacía como nadie, pero cuando el sistema temblaba, todo se venía abajo mucho más rápido.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
La pandemia, el mayor test de estrés al que se ha enfrentado nunca el sector, hundió la llegada de viajeros a tan solo 18,96 millones en 2020. España no se jugó todo al rojo o negro.
Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
La pandemia, el mayor test de estrés al que se ha enfrentado nunca el sector, hundió la llegada de viajeros a tan solo 18,96 millones en 2020. España no se jugó todo al rojo o negro.
Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
La pandemia, el mayor test de estrés al que se ha enfrentado nunca el sector, hundió la llegada de viajeros a tan solo 18,96 millones en 2020. España no se jugó todo al rojo o negro.
Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
La pandemia, el mayor test de estrés al que se ha enfrentado nunca el sector, hundió la llegada de viajeros a tan solo 18,96 millones en 2020. España no se jugó todo al rojo o negro.
Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
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Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
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Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La nueva versión del milagro económico español está ahí, pero los fantasmas del pasado invitan a la prudencia. ¿Será diferente esta vez? Media docena de expertos responden. Una pequeña chispa puede brotar una llama. España ha sido siempre un país de ciclos acentuados: cuando crecía, lo hacía como nadie, pero cuando el sistema temblaba, todo se venía abajo mucho más rápido.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados. España ha pasado de sufrir uno de los déficits más grandes del mundo a estar saneada.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido. Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo.
El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008. Una pequeña chispa puede brotar una llama. España ha sido siempre un país de ciclos acentuados: cuando crecía, lo hacía como nadie, pero cuando el sistema temblaba, todo se venía abajo mucho más rápido.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
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Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
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Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
La pandemia, el mayor test de estrés al que se ha enfrentado nunca el sector, hundió la llegada de viajeros a tan solo 18,96 millones en 2020. España no se jugó todo al rojo o negro.
Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
La pandemia, el mayor test de estrés al que se ha enfrentado nunca el sector, hundió la llegada de viajeros a tan solo 18,96 millones en 2020. España no se jugó todo al rojo o negro.
Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.
La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
La pandemia, el mayor test de estrés al que se ha enfrentado nunca el sector, hundió la llegada de viajeros a tan solo 18,96 millones en 2020. España no se jugó todo al rojo o negro.
Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
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La economía española está menos vulnerable a un shock específico. La construcción tiene un peso más razonable, el sistema financiero está mucho más capitalizado y supervisado y contamos con amortiguadores europeos que entonces no existían. Los hogares y las empresas están mucho menos endeudados.
El turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
La pandemia, el mayor test de estrés al que se ha enfrentado nunca el sector, hundió la llegada de viajeros a tan solo 18,96 millones en 2020. España no se jugó todo al rojo o negro.
Hoy, con los viajeros internacionales batiendo récords, y rozando los 100 millones en 2025, el turismo es clave para la economía, pero no se aprecian los desequilibrios de antaño. La dependencia principal hoy no es solo del turismo, sino en general de una economía crecientemente orientada a los servicios, donde conviven sectores de muy distinto valor añadido.
Los datos respaldan que la construcción llegó a suponer más del 12% de los empleos aquel año de infausto recuerdo. El desempleo ronda los 10%, algo por encima del nivel de 2008.