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Huelga de bomberos forestales en Madrid alcanza 150 días: "La plantilla no puede más"
La huelga de los bomberos forestales de Madrid, iniciada el pasado 15 de julio, ha vuelto a las calles con una manifestación frente a la sede de Tragsa, la empresa pública que ejecuta proyectos de desarrollo rural y actuaciones de emergencia en el medio rural. La plantilla de más de 330 personas ha reclamado durante cinco meses mejoras salariales, continuidad laboral y la fin de la precariedad a la que se sienten sometidos.
"Tragsa, escucha, estamos en la lucha", gritaron los cerca de 70 bomberos forestales que participaron en la protesta, vestidos con sus uniformes. El reclamo es común: la mejora de sus condiciones laborales. Un tema que llevan haciendo desde hace cuatro años, cuando comenzaron una huelga indefinida.
"La plantilla no puede más", advierte Julio Chana, delegado de CGT y secretario del comité de empresa. "Llevamos cuatro años con esta empresa la cual no se sienta a negociar con nosotros". Los bomberos denuncian que Tragsa "no quiere sentarse a negociar" sus condiciones para definir un nuevo convenio colectivo, cuyo caducado se establece en 2012.
"El salario de 1.300 euros al mes es el que nos lleva a seguir diciéndoles que aquí están los bomberos forestales, que son los que se juegan la vida y que necesitan un salario digno", subraya Chana. La plantilla exige una nueva negociación para establecer mejoras salariales, continuidad laboral y la fin de la precariedad a la que se sienten sometidos.
La manifestación ha sido pacífica en los primeros minutos, pero el ambiente se ha complicado cuando varios bomberos forcejearon con los policías que vigilaban la protesta. Algunos participantes han lanzado globos con pintura a la fachada de Tragsa. El comité de la huelga ha denunciado que dos bomberos han sido detenidos y diez han sido trasladados a urgencias del Hospital de La Princesa.
La protesta coincide con la Junta de Accionistas de Tragsa, un espacio donde se sientan altos cargos estatales y autonómicos. "Los bomberos forestales consideran clave visibilizar ante ellos la situación del servicio madrileño y trasladarles la responsabilidad política sobre un conflicto que afecta directamente a la seguridad ambiental de la región", ha dicho el comité de la huelga en una nota de prensa.
La empresa pública ha respondido por escrito que el encargo que recibió desde la Comunidad de Madrid para la gestión del sistema de prevención y extinción de los incendios forestales finaliza el próximo 31 de diciembre, sin haber recibido hasta la fecha un nuevo encargo. "Con relación a la negociación del convenio, el Grupo Tragsa, como empresa pública, no está legitimada para negociar un convenio colectivo sectorial", explica la empresa.
La huelga de los bomberos forestales de Madrid, iniciada el pasado 15 de julio, ha vuelto a las calles con una manifestación frente a la sede de Tragsa, la empresa pública que ejecuta proyectos de desarrollo rural y actuaciones de emergencia en el medio rural. La plantilla de más de 330 personas ha reclamado durante cinco meses mejoras salariales, continuidad laboral y la fin de la precariedad a la que se sienten sometidos.
"Tragsa, escucha, estamos en la lucha", gritaron los cerca de 70 bomberos forestales que participaron en la protesta, vestidos con sus uniformes. El reclamo es común: la mejora de sus condiciones laborales. Un tema que llevan haciendo desde hace cuatro años, cuando comenzaron una huelga indefinida.
"La plantilla no puede más", advierte Julio Chana, delegado de CGT y secretario del comité de empresa. "Llevamos cuatro años con esta empresa la cual no se sienta a negociar con nosotros". Los bomberos denuncian que Tragsa "no quiere sentarse a negociar" sus condiciones para definir un nuevo convenio colectivo, cuyo caducado se establece en 2012.
"El salario de 1.300 euros al mes es el que nos lleva a seguir diciéndoles que aquí están los bomberos forestales, que son los que se juegan la vida y que necesitan un salario digno", subraya Chana. La plantilla exige una nueva negociación para establecer mejoras salariales, continuidad laboral y la fin de la precariedad a la que se sienten sometidos.
La manifestación ha sido pacífica en los primeros minutos, pero el ambiente se ha complicado cuando varios bomberos forcejearon con los policías que vigilaban la protesta. Algunos participantes han lanzado globos con pintura a la fachada de Tragsa. El comité de la huelga ha denunciado que dos bomberos han sido detenidos y diez han sido trasladados a urgencias del Hospital de La Princesa.
La protesta coincide con la Junta de Accionistas de Tragsa, un espacio donde se sientan altos cargos estatales y autonómicos. "Los bomberos forestales consideran clave visibilizar ante ellos la situación del servicio madrileño y trasladarles la responsabilidad política sobre un conflicto que afecta directamente a la seguridad ambiental de la región", ha dicho el comité de la huelga en una nota de prensa.
La empresa pública ha respondido por escrito que el encargo que recibió desde la Comunidad de Madrid para la gestión del sistema de prevención y extinción de los incendios forestales finaliza el próximo 31 de diciembre, sin haber recibido hasta la fecha un nuevo encargo. "Con relación a la negociación del convenio, el Grupo Tragsa, como empresa pública, no está legitimada para negociar un convenio colectivo sectorial", explica la empresa.