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La depresión se convierte en un problema que es más fácil de tratar cuando se aborda con una perspectiva lenta y profesional. El nuevo metaanálisis publicado en "The Lancet Psychiatry" sugiere que la retirada gradual e individualizada de antidepresivos, junto con apoyo psicológico, previene la recaída en la depresión a un nivel similar al mantenimiento del tratamiento continuo.
Esto es relevante para un 30% de las personas a las que se les prescriben antidepresivos porque no tienen depresión real, y otro 40% los toma durante cinco años o más. Y un 22% lo hace indefinidamente. Sin embargo, estos tratamientos pueden tener efectos secundarios adversos, como la disfunción sexual y una menor capacidad para expresar sentimientos.
El estudio que revisó a 76 ensayos controlados con 17.000 personas sugiere que es necesario adaptar la prescripción de antidepresivos a cada individuo, lo que incluye una retirada gradual e individualizada del tratamiento junto con apoyo psicológico.
Este es el caso de Giovanni Ostuzzi, investigador de la Universidad de Verona y autor principal del trabajo, quien sostiene que "la depresión es una condición recurrente y sin tratamiento continuo; hasta tres de cada cuatro personas con depresión recaen en algún momento".
La retirada lenta (más de cuatro semanas) junto con apoyo psicológico previene la recaída en el año siguiente en una medida similar a continuar con el antidepresivo. En contraste, la interrupción abrupta o la retirada rápida (cuatro semanas o menos) fueron las estrategias menos efectivas.
La investigación también destaca la importancia del apoyo psicológico. El experto Jonathan Henssler explica que "el apoyo psicológico es a menudo lo más difícil de conseguir para los pacientes en el mundo real". En España, solo un tercio de las personas que reconocen tener problemas de salud mental acude a la sanidad pública sin tener seguro médico.
El estudio también muestra que cada vez más personas acuden a la inteligencia artificial para ser escuchadas y resolver sus problemas psicológicos. Sin embargo, los chatbots tienen muchos riesgos: refuerzan el egocentrismo y las ideas paranoides.
La edad media de los participantes en el estudio fue de 45 años, y se trataba principalmente de personas con trastorno depresivo mayor y varios trastornos de ansiedad. Sin embargo, hay una limitación importante en la investigación: la falta de datos sobre síntomas de abstinencia.
En definitiva, los autores creen que sus hallazgos tienen implicaciones relevantes para la práctica clínica y la política sanitaria, y sugieren que las guías deben promover una revisión periódica del tratamiento y planificar una retirada más gradual e individualizada.
Esto es relevante para un 30% de las personas a las que se les prescriben antidepresivos porque no tienen depresión real, y otro 40% los toma durante cinco años o más. Y un 22% lo hace indefinidamente. Sin embargo, estos tratamientos pueden tener efectos secundarios adversos, como la disfunción sexual y una menor capacidad para expresar sentimientos.
El estudio que revisó a 76 ensayos controlados con 17.000 personas sugiere que es necesario adaptar la prescripción de antidepresivos a cada individuo, lo que incluye una retirada gradual e individualizada del tratamiento junto con apoyo psicológico.
Este es el caso de Giovanni Ostuzzi, investigador de la Universidad de Verona y autor principal del trabajo, quien sostiene que "la depresión es una condición recurrente y sin tratamiento continuo; hasta tres de cada cuatro personas con depresión recaen en algún momento".
La retirada lenta (más de cuatro semanas) junto con apoyo psicológico previene la recaída en el año siguiente en una medida similar a continuar con el antidepresivo. En contraste, la interrupción abrupta o la retirada rápida (cuatro semanas o menos) fueron las estrategias menos efectivas.
La investigación también destaca la importancia del apoyo psicológico. El experto Jonathan Henssler explica que "el apoyo psicológico es a menudo lo más difícil de conseguir para los pacientes en el mundo real". En España, solo un tercio de las personas que reconocen tener problemas de salud mental acude a la sanidad pública sin tener seguro médico.
El estudio también muestra que cada vez más personas acuden a la inteligencia artificial para ser escuchadas y resolver sus problemas psicológicos. Sin embargo, los chatbots tienen muchos riesgos: refuerzan el egocentrismo y las ideas paranoides.
La edad media de los participantes en el estudio fue de 45 años, y se trataba principalmente de personas con trastorno depresivo mayor y varios trastornos de ansiedad. Sin embargo, hay una limitación importante en la investigación: la falta de datos sobre síntomas de abstinencia.
En definitiva, los autores creen que sus hallazgos tienen implicaciones relevantes para la práctica clínica y la política sanitaria, y sugieren que las guías deben promover una revisión periódica del tratamiento y planificar una retirada más gradual e individualizada.