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Si quieres ser el dueño de un auténtico suflé, debes tener una buena técnica y práctica. En primer lugar, es importante señalar que los suflés salados no son tan complicados como los suflés dulces, y si logras preparar uno de queso, no te preocupes por intentar con el salmón ahumado.
La base del suflé es una bechamel que se hace con mantequilla, harina, leche y queso crema. Se calienta ligeramente para que espese y luego se retira del fuego. En este momento, se agrega el salmón ahumado picadito y se mezcla bien.
Al mismo tiempo, es importante tener las claras de huevo preparadas para montarlas con cuidado. No se recomienda hacer esto con anticipación, ya que esto puede afectar la textura del suflé. Al contrario, es mejor hacerlo justo antes de colocar el molde en el horno.
Cuando se colocan los moldes en el horno y se verterá agua caliente para crear un baño maría, es hora de montar las claras de huevo con una espátula. Esto es crucial, ya que esto ayudará a la mezcla de subir y darse forma.
Finalmente, cuando el suflé esté listo, se debe sacar del horno y servirlo de inmediato. Puedes decorarlo con un trocito de salmón ahumado encima y espolvorear hierbas por encima.
Por supuesto, la práctica hace la perfección, así que no te desanimes si tu primer suflé no sale perfecto. Sigue intentándolo y eventualmente te convertirás en un experto en este plato.
La base del suflé es una bechamel que se hace con mantequilla, harina, leche y queso crema. Se calienta ligeramente para que espese y luego se retira del fuego. En este momento, se agrega el salmón ahumado picadito y se mezcla bien.
Al mismo tiempo, es importante tener las claras de huevo preparadas para montarlas con cuidado. No se recomienda hacer esto con anticipación, ya que esto puede afectar la textura del suflé. Al contrario, es mejor hacerlo justo antes de colocar el molde en el horno.
Cuando se colocan los moldes en el horno y se verterá agua caliente para crear un baño maría, es hora de montar las claras de huevo con una espátula. Esto es crucial, ya que esto ayudará a la mezcla de subir y darse forma.
Finalmente, cuando el suflé esté listo, se debe sacar del horno y servirlo de inmediato. Puedes decorarlo con un trocito de salmón ahumado encima y espolvorear hierbas por encima.
Por supuesto, la práctica hace la perfección, así que no te desanimes si tu primer suflé no sale perfecto. Sigue intentándolo y eventualmente te convertirás en un experto en este plato.