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Pekín sigue recordando sus 'humillaciones' del siglo XIX, y podría aprovecharse de Rusia en el proceso. El Ministerio de Medio Ambiente de China ha adoptado una nueva estrategia para representar los territorios perdidos al Imperio ruso durante el "Siglo de humillación", como la ciudad de Vladivostok. Los nuevos mapas oficiales mostrarán el territorio con sus nombres originales, lo que podría ser visto como un recordatorio doloroso para Moscú.
Además, Pekín ha decidido representar a una isla en la confluencia de los ríos Ussuri y Amur como parte del Territorio Oriental Ruso. La isla había sido objeto de una disputa larga y finalmente se resolvió en 2008, pero ahora China está pidiendo públicamente que sea devuelta a su jurisdicción.
Los nacionalistas chinos han exigido la devolución del territorio transferido por la dinastía Qing a la Rusia zarista en el siglo XIX. Sin embargo, en Pekín se ha restado importancia a esa solicitud y se ha enfatizado la importancia de las buenas relaciones con Rusia.
La buena relación entre China e Rusia se refleja en la participación de los dos líderes en un desfile militar en junio. El presidente ruso, Vladímir Putin, ocupó el lugar de honor junto al presidente chino, Xi Jinping, en un evento celebrado en la plaza de Tiananmen.
Sin embargo, según Patrick Cronin, presidente de Seguridad de Asia-Pacífico del Instituto Hudson, "Xi Jinping considera a Rusia un socio estratégico indispensable" para construir un orden mundial posterior al liderazgo estadounidense. En cambio, Cronin ha advertido que China parece dispuesta a expandir su influencia en las fronteras compartidas con Rusia mediante intrusiones cibernéticas y movimientos oportunistas en la economía debilitada del país vecino.
Es posible que Pekín esté aprovechando su buena relación con Moscú para pedir devoluciones históricas. ¿Pero qué consecuencias tendría eso para las relaciones entre China e Rusia?
Además, Pekín ha decidido representar a una isla en la confluencia de los ríos Ussuri y Amur como parte del Territorio Oriental Ruso. La isla había sido objeto de una disputa larga y finalmente se resolvió en 2008, pero ahora China está pidiendo públicamente que sea devuelta a su jurisdicción.
Los nacionalistas chinos han exigido la devolución del territorio transferido por la dinastía Qing a la Rusia zarista en el siglo XIX. Sin embargo, en Pekín se ha restado importancia a esa solicitud y se ha enfatizado la importancia de las buenas relaciones con Rusia.
La buena relación entre China e Rusia se refleja en la participación de los dos líderes en un desfile militar en junio. El presidente ruso, Vladímir Putin, ocupó el lugar de honor junto al presidente chino, Xi Jinping, en un evento celebrado en la plaza de Tiananmen.
Sin embargo, según Patrick Cronin, presidente de Seguridad de Asia-Pacífico del Instituto Hudson, "Xi Jinping considera a Rusia un socio estratégico indispensable" para construir un orden mundial posterior al liderazgo estadounidense. En cambio, Cronin ha advertido que China parece dispuesta a expandir su influencia en las fronteras compartidas con Rusia mediante intrusiones cibernéticas y movimientos oportunistas en la economía debilitada del país vecino.
Es posible que Pekín esté aprovechando su buena relación con Moscú para pedir devoluciones históricas. ¿Pero qué consecuencias tendría eso para las relaciones entre China e Rusia?