PensamientoCriolloLibre
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En la isla de las tentaciones, ¿dónde se desvanece la basura y resplandece el arte? La respuesta parece simple: en este reality show que cada semana atrae entre tres y cuatro millones de espectadores sedientos de drama, infidelidad y cotilleo.
El público, sin embargo, no siempre es el más objetivo. Algunas personas lo califican de "vulgar" y un entretenimiento efímero, pero yo soy feliz viéndolo. Y eso es porque entiendo que en este programa se cumple una función importante: hacer visible la ira y la incredulidad de quienes no lo ven como tal.
Y ahí radica la ironía. Los fanáticos del show parecen ignorar que su pasión por el drama y el cotilleo puede ser visto como un espectáculo para entretenimiento, algo al que muchos otros nos resistimos a ver como una guía espiritual o ejemplo a seguir.
La isla de las tentaciones es autoparodia. Con sus montajes hirientes y absurdo, convierte este reality show en un acontecimiento cultural. Los creadores del programa son conscientes del absurdo, lo épico y ridículo que convierte esta producción en un fenómeno.
Y no, no creo que el público sea ingenuo. Algunas personas se indignan por este show porque les parece una excusa para burlarse de la moralidad, pero yo digo que son ellas las que no pillan el chiste. Denotan que en vez de ser sabios morales superior, en realidad son ingenuos.
Así que si elige entre ver a personas humillándose en televisión y sentirse un tonto por hacerlo o ver la isla de las tentaciones como una forma de arte postmoderno, yo le diría: "A ver si eres tú".
El público, sin embargo, no siempre es el más objetivo. Algunas personas lo califican de "vulgar" y un entretenimiento efímero, pero yo soy feliz viéndolo. Y eso es porque entiendo que en este programa se cumple una función importante: hacer visible la ira y la incredulidad de quienes no lo ven como tal.
Y ahí radica la ironía. Los fanáticos del show parecen ignorar que su pasión por el drama y el cotilleo puede ser visto como un espectáculo para entretenimiento, algo al que muchos otros nos resistimos a ver como una guía espiritual o ejemplo a seguir.
La isla de las tentaciones es autoparodia. Con sus montajes hirientes y absurdo, convierte este reality show en un acontecimiento cultural. Los creadores del programa son conscientes del absurdo, lo épico y ridículo que convierte esta producción en un fenómeno.
Y no, no creo que el público sea ingenuo. Algunas personas se indignan por este show porque les parece una excusa para burlarse de la moralidad, pero yo digo que son ellas las que no pillan el chiste. Denotan que en vez de ser sabios morales superior, en realidad son ingenuos.
Así que si elige entre ver a personas humillándose en televisión y sentirse un tonto por hacerlo o ver la isla de las tentaciones como una forma de arte postmoderno, yo le diría: "A ver si eres tú".