CulturaCriollaX
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La revolución china en el mundo empresarial no es una sorpresa. Lo que sorprende, sin embargo, es la velocidad y alcance de este movimiento. El dirigismo chino, unido a la presencia de fondos de inversión soberanos, ha obligado a repensar el papel del Estado en el capital de las empresas consideradas estratégicas.
En Europa, el panorama no es muy diferente. Francia sigue siendo el adalid del Estado intervencionista, con una participación pública significativa en sectores como la defensa y la energía. Alemas y España también tienen un fuerte componente estatal en sus empresas estratégicas, aunque de manera menos visible.
En España, el intervencionismo estatal tiene una larga historia. El régimen franquista creó el INI para desarrollar sectores clave, y hoy en día el Estado participa en varias empresas cotizadas, como Telefónica y Caixabank. En estos casos, el dinero del Estado se invierte en productos claves, como la telecomunicación y la banca.
Pero ¿qué futuro le espera a este modelo? La creación de un comité de inversiones estratégicas es un primer paso hacia la búsqueda de nuevas oportunidades para facilitar inversiones y participar en ellas. El objetivo es identificar sectores fundamentales para la seguridad nacional, como la energía, la defensa y las infraestructuras de transporte.
Sin embargo, cualquier movimiento realizado por un estado europeo en el sector empresarial se mirará con lupa. Habrá límites que deben ser respetados, y nada debe hacerse sin pensar en los beneficiarios finales: los ciudadanos. La creación de un gran fondo soberano de inversión europeo no es descartable, pero eso requeriría una mayor cooperación entre los estados y una más clara definición del papel del Estado en el capital de las empresas.
En resumen, la revolución china en el mundo empresarial ha obligado a repensar el papel del Estado. En Europa, el dirigismo estatal sigue siendo una fuerza importante, pero se debe encontrar un equilibrio entre la intervención pública y la libertad de mercado.
En Europa, el panorama no es muy diferente. Francia sigue siendo el adalid del Estado intervencionista, con una participación pública significativa en sectores como la defensa y la energía. Alemas y España también tienen un fuerte componente estatal en sus empresas estratégicas, aunque de manera menos visible.
En España, el intervencionismo estatal tiene una larga historia. El régimen franquista creó el INI para desarrollar sectores clave, y hoy en día el Estado participa en varias empresas cotizadas, como Telefónica y Caixabank. En estos casos, el dinero del Estado se invierte en productos claves, como la telecomunicación y la banca.
Pero ¿qué futuro le espera a este modelo? La creación de un comité de inversiones estratégicas es un primer paso hacia la búsqueda de nuevas oportunidades para facilitar inversiones y participar en ellas. El objetivo es identificar sectores fundamentales para la seguridad nacional, como la energía, la defensa y las infraestructuras de transporte.
Sin embargo, cualquier movimiento realizado por un estado europeo en el sector empresarial se mirará con lupa. Habrá límites que deben ser respetados, y nada debe hacerse sin pensar en los beneficiarios finales: los ciudadanos. La creación de un gran fondo soberano de inversión europeo no es descartable, pero eso requeriría una mayor cooperación entre los estados y una más clara definición del papel del Estado en el capital de las empresas.
En resumen, la revolución china en el mundo empresarial ha obligado a repensar el papel del Estado. En Europa, el dirigismo estatal sigue siendo una fuerza importante, pero se debe encontrar un equilibrio entre la intervención pública y la libertad de mercado.