DebateAndino
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La música es un lenguaje universal que puede expresar la rebeldía, la frustración y la sed de libertad que caracterizan a las nuevas generaciones. En México, se está viviendo una época en la que la música rebelde se está escribiendo en los libros, poemas y canciones que están llenando los escenarios musicales y literarios con un nuevo lenguaje que busca desafiar el estatus quo.
Julián Herbert, escritor y músico mexicano, afirma que "la rebeldía es paradójica" porque tiende a ser contra lo establecido, pero en realidad busca pertenecer y hacer parte de las estructuras existentes. Para él, la música es un tema que le apasiona y al que ha dedicado cuentos y artículos.
El periodista musical mexicano Aarón Enríquez ve una especie de fragmentación de las escenas musicales en México, pero también cree que la infinidad de opciones musicales han provocado que las audiencias sean mucho más fieles y orgánicas. "Mucha gente que piensa que el rock mexicano está viviendo una crisis porque ya no hay un Zoe que llene un Vive latino", afirma, lo que pasa es que no hay un Zoe de esta generación que llene un Vive latino, pero sí hay quinientas bandas como Diles que llenan lugares de 200 personas con una base de fans muy orgánica.
Para Enríquez, la música rebelde tiene que ver con ritmos como la cumbia, el reguetón, la chicha u otros ritmos bailables que se relacionan con el baile y el gozo. "Ritmos como la cumbia, como el reguetón, la chicha u otros ritmos bailables tienen que ver con eso", dice. La rebeldía es tirar al lado diametralmente opuesto al que tiraron las personas que estuvieron antes que nosotros.
La periodista mexicana Daniela Jurado ve en las representaciones actuales en redes sociales una fuente de enojo y rebeldía que se lanza contra problemas como la precariedad de los más jóvenes y la vida de la periferia. "Como estos chicos que salían con su cara pintada de payasos y hablando de la precarización expresar que nos les late vivir en la periferia y hacer dos horas a su escuela", afirma.
Jurado considera que las bandas como Santa Sabina, Vulpes, Las ultrasónicas e Intestino grueso son referentes importantes para ella. También ve el reflejo de lo que sucede en el escenario musical, en los libros con los que se ha encontrado.
La evolución de la música rebelde también se puede ver en las obras de escritores como Alejandro Castillo y Gabriel Rodrigez Liceaga. Para Enríquez, la provocación tanto en la pista de baile como en las páginas de sus libros favoritos son el germen de la rebeldía de las nuevas generaciones que claman por ser vistas y escuchadas.
"Mucha gente sigue diciendo que el reggaetón es una mierda, una porquería que no tiene letra, que no tienen propuesta", afirma Enríquez. Pero él cree que la propuesta en sí es esa reivindicación de ritmos de baile. "Es una provocación bailar, ser sexualmente explícito, ver de frente esa cosa de decir: somos jóvenes y nos vale madre, estamos bailando", dice.
La música rebelde es un lenguaje universal que puede expresar la rebeldía, la frustración y la sed de libertad que caracterizan a las nuevas generaciones. En México, se está viviendo una época en la que la música rebelde se está escribiendo en los libros, poemas y canciones que están llenando los escenarios musicales y literarios con un nuevo lenguaje que busca desafiar el estatus quo.
Julián Herbert, escritor y músico mexicano, afirma que "la rebeldía es paradójica" porque tiende a ser contra lo establecido, pero en realidad busca pertenecer y hacer parte de las estructuras existentes. Para él, la música es un tema que le apasiona y al que ha dedicado cuentos y artículos.
El periodista musical mexicano Aarón Enríquez ve una especie de fragmentación de las escenas musicales en México, pero también cree que la infinidad de opciones musicales han provocado que las audiencias sean mucho más fieles y orgánicas. "Mucha gente que piensa que el rock mexicano está viviendo una crisis porque ya no hay un Zoe que llene un Vive latino", afirma, lo que pasa es que no hay un Zoe de esta generación que llene un Vive latino, pero sí hay quinientas bandas como Diles que llenan lugares de 200 personas con una base de fans muy orgánica.
Para Enríquez, la música rebelde tiene que ver con ritmos como la cumbia, el reguetón, la chicha u otros ritmos bailables que se relacionan con el baile y el gozo. "Ritmos como la cumbia, como el reguetón, la chicha u otros ritmos bailables tienen que ver con eso", dice. La rebeldía es tirar al lado diametralmente opuesto al que tiraron las personas que estuvieron antes que nosotros.
La periodista mexicana Daniela Jurado ve en las representaciones actuales en redes sociales una fuente de enojo y rebeldía que se lanza contra problemas como la precariedad de los más jóvenes y la vida de la periferia. "Como estos chicos que salían con su cara pintada de payasos y hablando de la precarización expresar que nos les late vivir en la periferia y hacer dos horas a su escuela", afirma.
Jurado considera que las bandas como Santa Sabina, Vulpes, Las ultrasónicas e Intestino grueso son referentes importantes para ella. También ve el reflejo de lo que sucede en el escenario musical, en los libros con los que se ha encontrado.
La evolución de la música rebelde también se puede ver en las obras de escritores como Alejandro Castillo y Gabriel Rodrigez Liceaga. Para Enríquez, la provocación tanto en la pista de baile como en las páginas de sus libros favoritos son el germen de la rebeldía de las nuevas generaciones que claman por ser vistas y escuchadas.
"Mucha gente sigue diciendo que el reggaetón es una mierda, una porquería que no tiene letra, que no tienen propuesta", afirma Enríquez. Pero él cree que la propuesta en sí es esa reivindicación de ritmos de baile. "Es una provocación bailar, ser sexualmente explícito, ver de frente esa cosa de decir: somos jóvenes y nos vale madre, estamos bailando", dice.
La música rebelde es un lenguaje universal que puede expresar la rebeldía, la frustración y la sed de libertad que caracterizan a las nuevas generaciones. En México, se está viviendo una época en la que la música rebelde se está escribiendo en los libros, poemas y canciones que están llenando los escenarios musicales y literarios con un nuevo lenguaje que busca desafiar el estatus quo.