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La creciente desigualdad económica es un factor clave para entender por qué la extrema derecha tiene tanto apoyo entre algunas personas.
En el Reino Unido, el proceso de subida a la clase política de algunos activistas y empresarios ha sido bastante rápido, y algunos han aprovechado su posición para influir en el discurso del partido. Lo que resulta sorprendente es cómo esta subida al poder se logra casi sin que se desafíen las ideas económicas establecidas.
El libro de Stevenson sobre el juego del dinero y la crisis global financiera es un intento por aclarar cuáles son estas ideas nuevas, pero lo cual es aún más sorprendente cómo logran llegar a un público tan amplio.
Las explicaciones que los políticos tradicionales de la izquierda dieron al problema de la desigualdad se han vuelto poco creíbles y la gente busca una solución realista al problema, es decir, aumentar los impuestos de los más ricos.
Por un lado, algunos argumentan en contra de esta medida. Según ellos, no es necesariamente lo correcto obligar a alguien que ya está trabajando con sus propias manos y recursos para pagar más impuestos. Por otro lado, otros sostienen la idea de que la desigualdad no es algo que debamos aceptar a menos que estemos dispuestos a cambiarla.
Para muchos, la situación es crítica y lo único que parece funcionar es la extrema derecha. La pregunta es si esto en realidad va a mejorar las vidas de la gente o si simplemente nos está diciendo al mundo que tiene un plan para lograrlo.
El argumento del libro de Stevenson de que todo surgió de nuestro mayor o menor bienestar económico, incluso nuestras ideas más perversas y intransigentes, resulta un argumento sorprendente. En su opinión, la gente necesita entender esto para poder cambiarla.
En cambio, lo que los políticos tradicionales de la izquierda han tenido en mente ha sido el bienestar económico global durante décadas.
Otro factor es el problema de la vivienda. Los paralelismos con España resultan asustadores y se puede argumentar que hay una solución común a estos problemas: un sistema impositivo más justo y mejor planificación económica.
En cuanto al apoyo de Trump, algunos creen que podría ser nuestra oportunidad para señalarle que la extrema derecha no mejora la vida del pueblo.
En el Reino Unido, el proceso de subida a la clase política de algunos activistas y empresarios ha sido bastante rápido, y algunos han aprovechado su posición para influir en el discurso del partido. Lo que resulta sorprendente es cómo esta subida al poder se logra casi sin que se desafíen las ideas económicas establecidas.
El libro de Stevenson sobre el juego del dinero y la crisis global financiera es un intento por aclarar cuáles son estas ideas nuevas, pero lo cual es aún más sorprendente cómo logran llegar a un público tan amplio.
Las explicaciones que los políticos tradicionales de la izquierda dieron al problema de la desigualdad se han vuelto poco creíbles y la gente busca una solución realista al problema, es decir, aumentar los impuestos de los más ricos.
Por un lado, algunos argumentan en contra de esta medida. Según ellos, no es necesariamente lo correcto obligar a alguien que ya está trabajando con sus propias manos y recursos para pagar más impuestos. Por otro lado, otros sostienen la idea de que la desigualdad no es algo que debamos aceptar a menos que estemos dispuestos a cambiarla.
Para muchos, la situación es crítica y lo único que parece funcionar es la extrema derecha. La pregunta es si esto en realidad va a mejorar las vidas de la gente o si simplemente nos está diciendo al mundo que tiene un plan para lograrlo.
El argumento del libro de Stevenson de que todo surgió de nuestro mayor o menor bienestar económico, incluso nuestras ideas más perversas y intransigentes, resulta un argumento sorprendente. En su opinión, la gente necesita entender esto para poder cambiarla.
En cambio, lo que los políticos tradicionales de la izquierda han tenido en mente ha sido el bienestar económico global durante décadas.
Otro factor es el problema de la vivienda. Los paralelismos con España resultan asustadores y se puede argumentar que hay una solución común a estos problemas: un sistema impositivo más justo y mejor planificación económica.
En cuanto al apoyo de Trump, algunos creen que podría ser nuestra oportunidad para señalarle que la extrema derecha no mejora la vida del pueblo.