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Vivir en la calle es como estar atrapado en una prisión. La sensación de impotencia, el miedo y la angustia que experimentan los sin hogar son algo que muchos de nosotros no podemos imaginar.
Un hombre de 66 años, Pepe, recuerda cómo todo cambió cuando tuvo que dejar su casa. "Tenía una hipoteca, una pensión que pagar y dos trabajos", pero no se daba cuenta de la realidad de su situación. "Era como un mal sueño", dice, refiriéndose a la sensación de desamparo que sintió cuando finalmente se quedó sin trabajo y sin dinero.
La calle es un lugar donde el control de tu vida se desvanece. "Cualquier cosa que antes hacías sin pensar, mecánicamente, como ducharte, desayunar, ir al baño... de repente se vuelve muy complicado", explica Latyr, uno de los cuatro protagonistas del documental.
Mamen, una mujer de 54 años que ha estado en la calle durante más de dos décadas, también recuerda cómo la vida cambió para ella. "Recuerdo dar vueltas de noche, muy asustada, cerca del colegio. Unos chicos me vieron, me trajeron mantas y se pusieron a cantar y tocar la guitarra para que dejara de llorar".
La situación es igualmente difícil para Javi, un hombre de 52 años que perdió su trabajo y se quedó sin dinero. "Aprendes a conocer a la gente según la ves, y los hay muy buenos y muy malos", dice. El peor momento fue cuando estuvo a punto de ser atacado por una mujer mayor que lo intentó violar.
El documental "Lo que nadie quiere ver" muestra la realidad de la vida en la calle, con cuatro personas que se han visto obligadas a vivir en las calles debido a diferentes situaciones. La película es un llamado a la acción para que la sociedad se dé cuenta del problema y busque soluciones.
La ayuda de Hogar sí ha sido clave para que estos cuatro personas puedan volver a tener una vida normal. "Tenía deudas con Hacienda y en Hogar sí me ayudaron a ir arreglando los papeles", explica Pepe, quien ahora tiene un trabajo y una cama.
El documental es una llamada a la acción para que la sociedad se dé cuenta del problema y busque soluciones. "Vivir en la calle es como estar atrapado en una prisión", dice Latyr. La sensación de impotencia, el miedo y la angustia que experimentan los sin hogar son algo que muchos de nosotros no podemos imaginar.
Un hombre de 66 años, Pepe, recuerda cómo todo cambió cuando tuvo que dejar su casa. "Tenía una hipoteca, una pensión que pagar y dos trabajos", pero no se daba cuenta de la realidad de su situación. "Era como un mal sueño", dice, refiriéndose a la sensación de desamparo que sintió cuando finalmente se quedó sin trabajo y sin dinero.
La calle es un lugar donde el control de tu vida se desvanece. "Cualquier cosa que antes hacías sin pensar, mecánicamente, como ducharte, desayunar, ir al baño... de repente se vuelve muy complicado", explica Latyr, uno de los cuatro protagonistas del documental.
Mamen, una mujer de 54 años que ha estado en la calle durante más de dos décadas, también recuerda cómo la vida cambió para ella. "Recuerdo dar vueltas de noche, muy asustada, cerca del colegio. Unos chicos me vieron, me trajeron mantas y se pusieron a cantar y tocar la guitarra para que dejara de llorar".
La situación es igualmente difícil para Javi, un hombre de 52 años que perdió su trabajo y se quedó sin dinero. "Aprendes a conocer a la gente según la ves, y los hay muy buenos y muy malos", dice. El peor momento fue cuando estuvo a punto de ser atacado por una mujer mayor que lo intentó violar.
El documental "Lo que nadie quiere ver" muestra la realidad de la vida en la calle, con cuatro personas que se han visto obligadas a vivir en las calles debido a diferentes situaciones. La película es un llamado a la acción para que la sociedad se dé cuenta del problema y busque soluciones.
La ayuda de Hogar sí ha sido clave para que estos cuatro personas puedan volver a tener una vida normal. "Tenía deudas con Hacienda y en Hogar sí me ayudaron a ir arreglando los papeles", explica Pepe, quien ahora tiene un trabajo y una cama.
El documental es una llamada a la acción para que la sociedad se dé cuenta del problema y busque soluciones. "Vivir en la calle es como estar atrapado en una prisión", dice Latyr. La sensación de impotencia, el miedo y la angustia que experimentan los sin hogar son algo que muchos de nosotros no podemos imaginar.