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El matrimonio, una búsqueda de seguridad en un mundo imprevisible.
La generación Z, aquella cohorte de jóvenes nacidos a partir del año 2000, parece tener una visión clara del futuro: se quieren casar, pronto. Aunque solo han estado juntos durante un año, los zeta ya están pensando en la vida posterior. ¿Qué les atrae tanto esta idea de compromiso y estabilidad?
Según los datos, los jóvenes de hoy son más conservadores que sus padres, tanto en política como en religión. Beben menos y suelen enfocarse en el amor como una relación duradera. Todo esto puede parecer un poco predecible, pero para estos jóvenes es un refugio en un mundo cada vez más imprevisible.
La búsqueda de seguridad y estabilidad es lo que impulsa esta tendencia. En un entorno económico precario, con ansiedades constantes y relaciones superficiales, los jóeta se aferran a algo estable. No es casualidad que el mes de diciembre comience a ser visto como "el nuevo enero", cuando la gente decide comprometerse sin distracciones.
Influencers veinteañeros y periodistas como Caitlin Moran hablan sobre el impacto del ritmo vertiginoso del cambio en esta generación. La inseguridad y la incertidumbre son constantes, lo que hace que los jóetas busquen control y vida sana.
La pregunta es: ¿qué considera "lo normal" para este grupo de jóvenes? Para el pasado, vivir, casarse, tener hijos y comprar una casa eran proyectos factibles. Pero para la generación Z, todo eso es anormal.
La realidad es que los zeta nunca vivirán como lo hicimos nosotros. El mundo ha cambiado demasiado. Lo que considerábamos normal hace casi 20 años es anomalía desde entonces.
¿Qué les dirá al futuro? Solo el tiempo lo dirá. Pero por ahora, estos jóetas se aferran a la idea del matrimonio y la estabilidad como una búsqueda de seguridad en un mundo cada vez más imprevisible.
La generación Z, aquella cohorte de jóvenes nacidos a partir del año 2000, parece tener una visión clara del futuro: se quieren casar, pronto. Aunque solo han estado juntos durante un año, los zeta ya están pensando en la vida posterior. ¿Qué les atrae tanto esta idea de compromiso y estabilidad?
Según los datos, los jóvenes de hoy son más conservadores que sus padres, tanto en política como en religión. Beben menos y suelen enfocarse en el amor como una relación duradera. Todo esto puede parecer un poco predecible, pero para estos jóvenes es un refugio en un mundo cada vez más imprevisible.
La búsqueda de seguridad y estabilidad es lo que impulsa esta tendencia. En un entorno económico precario, con ansiedades constantes y relaciones superficiales, los jóeta se aferran a algo estable. No es casualidad que el mes de diciembre comience a ser visto como "el nuevo enero", cuando la gente decide comprometerse sin distracciones.
Influencers veinteañeros y periodistas como Caitlin Moran hablan sobre el impacto del ritmo vertiginoso del cambio en esta generación. La inseguridad y la incertidumbre son constantes, lo que hace que los jóetas busquen control y vida sana.
La pregunta es: ¿qué considera "lo normal" para este grupo de jóvenes? Para el pasado, vivir, casarse, tener hijos y comprar una casa eran proyectos factibles. Pero para la generación Z, todo eso es anormal.
La realidad es que los zeta nunca vivirán como lo hicimos nosotros. El mundo ha cambiado demasiado. Lo que considerábamos normal hace casi 20 años es anomalía desde entonces.
¿Qué les dirá al futuro? Solo el tiempo lo dirá. Pero por ahora, estos jóetas se aferran a la idea del matrimonio y la estabilidad como una búsqueda de seguridad en un mundo cada vez más imprevisible.