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Estonia se convierte en un auténtico cuento de hadas durante la Navidad, atrayendo a turistas con sus mercadillos y brillantes luces navideñas. Aunque ciudades como Viena y Praga son destinos más populares, Estonia ofrece una experiencia única que combina costumbres centenarias, paisajes invernales y actividades para todos los gustos.
En el corazón del casco antiguo de Tallín se encuentra el Mercado de Navidad, considerado uno de los mejores de Europa. Desde el 21 de noviembre hasta el 28 de diciembre, la plaza del Ayuntamiento se transforma en un lugar mágico con sus tres tiovivos y el enorme abeto que preside el espacio. Aunque este árbol navideño es el más importante de la ciudad, no es el único: barrios como Noblessner y museos como Niguliste presentan ejemplares originales.
Los puestos del Mercado ofrecen decoraciones hechas a mano, artículos de lana de alpaca y otras artesanías. Una vez hechas las compras, es el momento de calentarse con un vaso de glögi, un tipo de vino caliente estonio aderezado con diferentes sabores, y reponer fuerzas con postres típicos como los bollos de canela y cardamomo o las galletas de jengibre.
Pero Estonia no es solo un lugar para disfrutar de la Navidad; también ofrece una variedad de mercados navideños en diferentes barrios. En Telliskivi Creative City, el barrio cultural por excelencia de Tallín, los visitantes pueden disfrutar de un ambiente moderno y artículos hechos a mano. Mientras que en EKA (Academia de Artes de Estonia), se pueden adquirir piezas de artistas y diseñadores locales.
La Aldea Navideña de Tartu es otro destino imperdible durante la temporada navideña. Desde el 30 de noviembre hasta el 4 de enero, en la plaza principal de la ciudad se instala un pabellón de cristal iluminado por una gran lámpara de araña formada por luces navideñas, creando una estampa llena de encanto. Su interior ofrece exposiciones, talleres, conciertos de música en vivo y muestras de los sabores más tradicionales del lugar.
Por supuesto, no se puede perder la oportunidad de conocer a los personajes navideños: Papá Noel, Santa Claus y su hermano estonio Glämmi, quien se convierte en el anfitrión de la Aldea de Invierno. Durante la temporada, es posible saludar a estos personajes en diferentes lugares del país.
Finalmente, no podemos olvidarnos de disfrutar de los platos típicos de las celebraciones estonias. El clásico banquete navideño combina antiguas costumbres paganas y la riqueza de los productos locales, ofreciendo una experiencia culinaria única. Durante la Nochebuena o la noche de Navidad, las mesas se llenan de suculentos platos y rituales para la buena fortuna.
Para aquellos que no tienen la oportunidad de vivir un banquete en una casa estonia, los restaurantes del país ofrecen menús especiales que reinterpretan estas tradiciones. Los más foodies pueden disfrutar de cenas navideñas en un ambiente medieval en Olde Hansa, o degustar propuestas más elevadas y creativas en alguno de los 43 restaurantes estonios reconocidos en la Guía Michelin 2025.
En el corazón del casco antiguo de Tallín se encuentra el Mercado de Navidad, considerado uno de los mejores de Europa. Desde el 21 de noviembre hasta el 28 de diciembre, la plaza del Ayuntamiento se transforma en un lugar mágico con sus tres tiovivos y el enorme abeto que preside el espacio. Aunque este árbol navideño es el más importante de la ciudad, no es el único: barrios como Noblessner y museos como Niguliste presentan ejemplares originales.
Los puestos del Mercado ofrecen decoraciones hechas a mano, artículos de lana de alpaca y otras artesanías. Una vez hechas las compras, es el momento de calentarse con un vaso de glögi, un tipo de vino caliente estonio aderezado con diferentes sabores, y reponer fuerzas con postres típicos como los bollos de canela y cardamomo o las galletas de jengibre.
Pero Estonia no es solo un lugar para disfrutar de la Navidad; también ofrece una variedad de mercados navideños en diferentes barrios. En Telliskivi Creative City, el barrio cultural por excelencia de Tallín, los visitantes pueden disfrutar de un ambiente moderno y artículos hechos a mano. Mientras que en EKA (Academia de Artes de Estonia), se pueden adquirir piezas de artistas y diseñadores locales.
La Aldea Navideña de Tartu es otro destino imperdible durante la temporada navideña. Desde el 30 de noviembre hasta el 4 de enero, en la plaza principal de la ciudad se instala un pabellón de cristal iluminado por una gran lámpara de araña formada por luces navideñas, creando una estampa llena de encanto. Su interior ofrece exposiciones, talleres, conciertos de música en vivo y muestras de los sabores más tradicionales del lugar.
Por supuesto, no se puede perder la oportunidad de conocer a los personajes navideños: Papá Noel, Santa Claus y su hermano estonio Glämmi, quien se convierte en el anfitrión de la Aldea de Invierno. Durante la temporada, es posible saludar a estos personajes en diferentes lugares del país.
Finalmente, no podemos olvidarnos de disfrutar de los platos típicos de las celebraciones estonias. El clásico banquete navideño combina antiguas costumbres paganas y la riqueza de los productos locales, ofreciendo una experiencia culinaria única. Durante la Nochebuena o la noche de Navidad, las mesas se llenan de suculentos platos y rituales para la buena fortuna.
Para aquellos que no tienen la oportunidad de vivir un banquete en una casa estonia, los restaurantes del país ofrecen menús especiales que reinterpretan estas tradiciones. Los más foodies pueden disfrutar de cenas navideñas en un ambiente medieval en Olde Hansa, o degustar propuestas más elevadas y creativas en alguno de los 43 restaurantes estonios reconocidos en la Guía Michelin 2025.