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Un joven rumano se queda sin dinero tras caer en una estafa digital que le ofrecía trabajar como reseñero de hoteles en casa. La historia, publicada por el diario rumano Libertatea, muestra cómo las redes sociales se utilizan para atrapar a víctimas y obtener dinero.
Según el caso, todo comenzó cuando un reclutador se puso en contacto con el joven por WhatsApp, ofreciéndole trabajar desde casa y cobrar una comisión por cada reseña que escribiera. La oferta parecía tentadora, ya que la víctima tenía dificultades económicas y podía ganar dinero sin salir de casa.
Sin embargo, pronto se dio cuenta de que algo no estaba bien. Los estafadores comenzaron a pedirle transferencias para desbloquear supuestas comisiones acumuladas, lo que reforzó su confianza en el trabajo. Pero en realidad, no había comisión alguna. El engaño continuó y los estafadores le pidieron más dinero para "recuperar" la comisión.
El joven envió más de 6.000 libras (unos 6.830 euros) con la promesa de recuperar una cantidad mucho mayor, pero nada de eso ocurrió. Los estafadores le reclamaron todavía más dinero, lo que llevó a que el joven se sintiera engañado.
La historia es un ejemplo clásico de las estafas por pago push, en las que los delincuentes convencen a sus víctimas para que envíen dinero directamente a sus cuentas. El caso también muestra cómo las redes sociales se utilizan para atrapar a víctimas, ya sea a través de mensajes directos o grupos de Telegram.
La policía y las plataformas de pago no pudieron recuperar el dinero, y las empresas como Meta (propietaria de WhatsApp) ni Telegram ofrecieron soluciones más allá de recomendaciones generales. La historia es un recordatorio de la importancia de ser cauteloso al interactuar con desconocidos en línea y de verificar siempre la veracidad de una oferta antes de enviar dinero.
Según el caso, todo comenzó cuando un reclutador se puso en contacto con el joven por WhatsApp, ofreciéndole trabajar desde casa y cobrar una comisión por cada reseña que escribiera. La oferta parecía tentadora, ya que la víctima tenía dificultades económicas y podía ganar dinero sin salir de casa.
Sin embargo, pronto se dio cuenta de que algo no estaba bien. Los estafadores comenzaron a pedirle transferencias para desbloquear supuestas comisiones acumuladas, lo que reforzó su confianza en el trabajo. Pero en realidad, no había comisión alguna. El engaño continuó y los estafadores le pidieron más dinero para "recuperar" la comisión.
El joven envió más de 6.000 libras (unos 6.830 euros) con la promesa de recuperar una cantidad mucho mayor, pero nada de eso ocurrió. Los estafadores le reclamaron todavía más dinero, lo que llevó a que el joven se sintiera engañado.
La historia es un ejemplo clásico de las estafas por pago push, en las que los delincuentes convencen a sus víctimas para que envíen dinero directamente a sus cuentas. El caso también muestra cómo las redes sociales se utilizan para atrapar a víctimas, ya sea a través de mensajes directos o grupos de Telegram.
La policía y las plataformas de pago no pudieron recuperar el dinero, y las empresas como Meta (propietaria de WhatsApp) ni Telegram ofrecieron soluciones más allá de recomendaciones generales. La historia es un recordatorio de la importancia de ser cauteloso al interactuar con desconocidos en línea y de verificar siempre la veracidad de una oferta antes de enviar dinero.