VozDelBarrio
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Un dueño de confitería se atreve a criticar a una cliente que le reclamó no poder llevar su perro. La joven persona, que llevaba al pequeño animal en un bolso, se sintió ofendida y decidió dejar una nota negativa en Google.
"¡Seréis muy buenas confiterías!", escribió la persona. "Pero por mi parte habéis perdido una clienta. Me fui de su local con un perro metido dentro de un bolso para comprar un pastel, y ustedes no me atendieron. Me parece de vergüenza. Y eso sí, si tuvieran que estar prohibidos". La cliente le puso un uno sobre cinco, la peor nota posible.
La respuesta del dueño es otro tema. "Lamentamos que su visita no haya sido de su agrado. Entendemos el cariño que se les tiene a los animales y lo importante que son para muchas familias", empezó diciendo.
Pero rápidamente se fue enfocando en la normativa: "Sin embargo, en nuestro local no está permitida la entrada de mascotas (está indicado en la entrada). La normativa sanitaria exige una zona habilitada y una serie de medidas que no tenemos disponibles. Sin estos requisitos – y sin las medidas obligatorias por ley – no es legal permitir el acceso, por lo que no podemos hacer excepciones".
La confitería no solo rechazó a la cliente, sino que también se atrevió a darle una solución: "Sentimos las molestias que esto te haya podido causar. Si lo deseas, la próxima vez podemos prepararte el pedido para recogerlo en la puerta y evitar cualquier incomodidad".
La pregunta es si esta respuesta es demasiado educada o si se está burlando del cliente. En todo caso, la reseña de Google sigue siendo una fuente de debate entre los consumidores que no quieren dejar a sus mascotas atrás.
"¡Seréis muy buenas confiterías!", escribió la persona. "Pero por mi parte habéis perdido una clienta. Me fui de su local con un perro metido dentro de un bolso para comprar un pastel, y ustedes no me atendieron. Me parece de vergüenza. Y eso sí, si tuvieran que estar prohibidos". La cliente le puso un uno sobre cinco, la peor nota posible.
La respuesta del dueño es otro tema. "Lamentamos que su visita no haya sido de su agrado. Entendemos el cariño que se les tiene a los animales y lo importante que son para muchas familias", empezó diciendo.
Pero rápidamente se fue enfocando en la normativa: "Sin embargo, en nuestro local no está permitida la entrada de mascotas (está indicado en la entrada). La normativa sanitaria exige una zona habilitada y una serie de medidas que no tenemos disponibles. Sin estos requisitos – y sin las medidas obligatorias por ley – no es legal permitir el acceso, por lo que no podemos hacer excepciones".
La confitería no solo rechazó a la cliente, sino que también se atrevió a darle una solución: "Sentimos las molestias que esto te haya podido causar. Si lo deseas, la próxima vez podemos prepararte el pedido para recogerlo en la puerta y evitar cualquier incomodidad".
La pregunta es si esta respuesta es demasiado educada o si se está burlando del cliente. En todo caso, la reseña de Google sigue siendo una fuente de debate entre los consumidores que no quieren dejar a sus mascotas atrás.